jueves, 31 de mayo de 2012

Leer los charcos



Me doy una vuelta por los diarios y no me interesa mucho lo que cuentan. Porque detrás de titulares brillantes hay textos muy poco enjundiosos, se me ocurren muchas preguntas que no ha contestado el periodista, la mayoría evidentes.

Me doy una vuelta por YouTube y los vídeos más vistos son patochadas y fútbol.

Me llegan actualizaciones de Facebook y la mayoría son: "Me estoy cortando el pelo" o "¡Pantalones nuevos, yuhu!" 

No es que haya que estar en plan existencial todo el día pero... demasiado rápido, demasiado pobre.

Exceso de información, escasez de emoción.

Así que

dejaré el teléfono móvil en casa,

bajaré a la calle,

y caminando despacio,

me pararé a leer algún charco.

A ver si...

...encuentro a alguien

aquí,

dentro.

martes, 29 de mayo de 2012

Postales desde mi casa 02

Hay a la entrada de mi casa, justo encima de la puerta, un reloj.

Bueno, en realidad es la salida de mi casa.

Parecido a los que colgaban de los vestíbulos de los apeaderos de la Renfe.

Porque mi casa siempre ha tenido algo de estación. Por el trasiego de gente, y porque ha sido el comienzo de muchos viajes.

Algunos de cercanías, la mayoría no.

Algunos iniciáticos, la mayoría no.

Algunos imaginarios, la mayoría no.

Y cada vez que descuelgo el sombrero, incluso aunque sólo vaya a por el pan, antes de accionar el picaporte, miro la hora; como mira al tendido el torero, igual que se santigua el trapecista.

No me gusta perder los trenes, ni llegar tarde a los andenes.

No me incomodan los pañuelos de las despedidas, al contrario, airean el ínfimo luto, el microscópico fracaso, que deja cada ausencia.

No me echa atrás el ayudar con las maletas.

Yo sé que a algunos les gusta viajar solos.

A mí, no.

jueves, 24 de mayo de 2012

El arco Iris disuelto

Por fin se detiene la lluvia.

Salgo de mi casa a dar un paseo a Jazz, mi perro.

Tener perro va muy bien para pasear.

Pasear va muy bien para todo.

Empiezo siempre mirando al suelo,

la parte media del recorrido lo miro a él.

Acabo mirando al cielo: el cielo es muy locuaz.

En la primera parte reparo en un pequeño milagro, me acuclillo (me encanta este vocablo) y tomo una fotografía con mi móvil de penúltima generación.

El milagro consiste en que la lluvia ha disuelto el arco iris. Ya me parecía a mí que era excesiva. Lleva varios días lloviendo en Madrid. Probablemente otros arcoiris de otras latitudes resistan mejor la lluvia pero el de Madrid no está diseñado para estas inclemencias.

Y el arco iris, lo podéis comprobar, se ha escurrido desde el cielo hasta mi calle. Demonios, qué suerte tengo. No, probablemente se haya derretido en toda la ciudad, pero, con el exceso de coches, él se esconde, y con el exceso de prisa, ellos, nosotros, no lo ven.


martes, 22 de mayo de 2012

Postales desde mi casa 01


Yo de pequeño era hiperactivo.

Eso lo sé ahora, pero en su día no se me diagnosticó apropiadamente y he crecido convencido de que yo era in so por ta ble.

Hace algún tiempo busqué en internet mi enfermedad, grupos de autoayuda, de autodefensa, de autoilusión, vídeos en YouTube, y demás información sobre el tema de la hiperactividad e insoportabilidad y me he autoconvencido (quería decir: he llegado a la conclusión fundada) de que en realidad soy inquieto, poco convencional y muy creativo.

En el ancho universo de internet el que no se consuela es porque no quiere. O porque usa mal Google. Eso está claro.

Inquieto, poco convencional, y muy creativo. Inquieto, poco convencional y muy creativo. Me lo repito varias veces cada mañana.

Este ratito en el diván con el que os he obsequiado viene a colación de la primera postal de este viaje. Porque donde muchos de vosotros veis una pandilla de espermatozoides cachas intentando conquistar un óvulo geométrico, yo veo una alfombra de IKEA, bastante sobada. Y esta estampa me recuerda uno de los primeros intentos de mi madre de controlar mi hiperactividad o insoportabilidad o exceso de creatividad o como os dé la gana: "hijo, peina los flecos de la alfombra que están muy desordenados".

La alfombra era una de esas persas o sucedáneo de persa que había en el salón y tenía miles de flecos que yo peinaba bien con los dedos, bien con un viejo peine de púas grandes, amarillo, para más señas, de ésos que se llevaban en la bolsa de la playa. Mi madre consiguió en bastantes ocasiones, mediante esta hábil estratagema, retrasar el momento en que yo rompía algo (casi siempre adornos de la casa, a menudo de cristal o porcelana). Con el paso de los años llegué a peinar los dichosos flecos en menos tiempo del que tarda Fernando Alonso en cambiar las cuatro ruedas. Y también a detestar esos filamentos hasta el punto de coger las tijeras una tarde en ausencia de testigos... y quedarme sin televisión ¡dos meses! Para mi desgracia mi hermana era buena y no teníamos perro ni gato, resultaba compicadísimo demostrar fehacientemente que el autor de la barrabasada no había sido el menda.

Pero en mi casa, hoy, hay alfombras, aunque no sean de Oriente Medio, y tienen flecos, aunque parezcan espermatozoides. Y las he puesto yo, lo que demuestra que trauma, lo que se dice trauma, no me quedó.

Jamás los peino, eso sí, me gustan a su albedrío, salvajes. Inquietos. Poco convencionales. 


jueves, 17 de mayo de 2012

Postales desde mi casa

Viajamos, recorremos el mundo con nuestras cámaras digitales, sorprendiéndonos con los grandes monumentos y con los rincones irrelevantes. Diferente. Todo es diferente. Por eso lo fotografiamos. Por eso queremos guardarlo y (a veces en sesiones de una duración cruel) enseñarlo a nuestros amigos incautos.

Me propongo hacer una expedición a mi propia casa. Y compartir unas cuantas postales con vosotros.

No hay escenario en el mundo más emocionante, con una carga afectiva tan grande, como la casa de uno, no hay geografía más íntima que la propia morada. Voy a iniciar un viaje. Y escribirlo en este blog. Puede que cuando pasen 20 años y viva en otro sitio, o en el mismo muy cambiado, las mire con ternura, con nostalgia. Igual que si fueran la torre de Pisa o los canales de Amsterdam.

Como siempre, serán bien recibidos vuestros comentarios.

¡Arrivederci!

lunes, 14 de mayo de 2012

Al llegar a la página 541

Estoy leyendo un libro de ésos que recomiendan en el suplemento cultural. Uno de los imprescindibles del año. ensalzado por la crítica y avalado por algún amigo lector. Llevo más de un mes con él, voy a tragos cortos porque no me atrapa lo más mínimo. Varias veces he pensado en dejarlo, de golpe. No le encuentro otra utilidad que no sea aplacar la mala conciencia de ser el único ser humano con estudios que no encuentra sublime esta obra.

Es de noche. Muy de noche.

Entra un mosquito en la habitación. Pero no un mosquito cualquiera, uno bien grande. Hace mucho ruido. No hace fissssssss, hace más bien prrrrrrrgh. Cuando es de noche, muy de noche, y no puedo dormir y estoy leyendo, aunque sea un bodrio, mi estabilidad emocional se vuelve muy frágil al fisssssss de los mosquitos. Al prrrrrrrrgh ni te cuento.

De todos es sabido que el redoble de caja anticipa el salto del trapecista y el ruido del mosquito anticipa el picotazo (salvando una gran distancia en vistosidad). Y el temor del picotazo con la consiguiente escocedura, con el consiguiente prurito, con el consiguiente dejar la cama para aplicarme agua fresca o afterbite... me pone nervioso.

En este instante el mosquito deja de ser un sonido, se hace presencia tangible alrededor de la lamparita de mi mesita de noche. Circunvala la tulipa en siete ocasiones en el sentido de las agujas del reloj y al poco se posa, amenazador, desafiante y grosero, en la madera horizontal, apenas a 30 centímetros de mi cara. En una décima de segundo dejo el libro, de golpe, incluso con violencia. Ha cesado el ruido y por ende la existencia misma del mosquito. El insecto ha precipitado la decisión que llevo meses barruntando: dejar el libro. Si bien la manera que yo imaginaba no era exactamente esta. Y además, a la postre, le he encontrado una utilidad al tocho.

Cortando dos lazos muy frágiles con un sólo gesto: el que unía al mosquito con la vida y el que unía mi voluntad con ese peñazo, apago la luz y me duermo como un bendito.

Sucedió al llegar a la página 541.

martes, 8 de mayo de 2012

Si las compartes, mejor.

Vaya, cuánto tiempo ha pasado.
Estos días preferíría ser menos Sancho Panza y más Don Quijote
Menos cuerda y más funámbula. 
Menos roca y más ola.
Creo que me estoy pasando leyendo versos.
Como una yonki, pero de letras.
Automedicándome.
También con las fresas.
No sé si se puede morir de sobredosis de fresas. 
¿Y de sobredosis de versos?
Hay tantas cosas que no sé.
He ido a Valsaín y hacía mucho frío.
He paseado acariciando la vera del río. 
Primero a contracorriente.
Y luego a favor.
Pero hacía mucho frío.
Vaya mierda de primavera.
Me dijiste que en mayo sabrías algo de lo nuestro.
De lo mío. De lo de él.
Nunca debería haberme colado por un autobusero.
Pasa demasiado tiempo fuera de casa.
¿Y tú?
Que el año te siga dando sorpresas.
Y, si las compartes, mejor.

M.

viernes, 4 de mayo de 2012

Brujuleando 01. Nueva York

Adoro esta ciudad.

Nueva York.

Mi Nueva York está hecha de los sedimentos de la literatura, del cine... de imágenes. Como la de tantos otros.

Pero tuve ocasión de pasar por allí (un año antes del atentado de las Torres Gemelas) y le puse olores, temperaturas y sabores.Y la escribí cada noche de los diez días que allí estuve. Así que mi Nueva York está también hecha de palabras.

Pisé esas aceras diseñadas para patinadores, persecuciones policiales, vendedores ambulantes y solitarios de todas las calañas. Desde entonces aborrezco la baldosa y otros pavimentos distintos a ese cemento impertérrito.

He encontrado estas fotografías.

Brujuleando.

domingo, 29 de abril de 2012

Sin Título

En el cuarto de baño hay un alicatado blanco. Baldosines muy pequeños, como los de piscina. Más o menos. La mayoría son blancos, pero hay algunos, salteados, de varios colores. Uno de mis entretenimientos es reconocer el patrón, la secuencia que forman los pocos de colores dentro de los muchos blancos.

La otra mañana C. se despertó antes que yo. Cogió su Nintendo y se vino a mi cama. Se arrimó aprovechando el calor que todavía desprendía mi sueño. Y me desperté con la música de su vida fulgurante al lado, y la cadencia ratonera de la maquinita. No abrí los ojos, ni me incorporé ¿para qué? Para qué iba a levantarme si en ese instante, con los ojos cerrados, lo tenía todo.

Ahora es de noche. Me tomo un Almax. Justo en este instante. No estoy mal, pero hay algo que no he digerido bien. Me refiero a algo de lo que he comido hoy. O quizá es un trozo de la vida, un minuto concreto. uno que picaba mucho, o que tenía mucha grasa, o estaba condimentado con poco cariño.

No está bien escribir cartas de amor y no mandarlas. No está bien guardarse besos. Dejarse canciones en libretas olvidadas. No está bien guardarse piropos, cariños o versos. Que te puede caer un guantazo... ah, se siente.

Tengo --de mi madre-- un cajón con bobinas de hilo de distintos colores. No sé por qué precisamente eso. Mientras me quedo dormido sobre el teclado y la cabeza se me llena de imágenes inconexas --algunas de ellas muy interesantes-- el meñique aplasta la letra a del teclado. Abro los ojos y hay demasiadas aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaes. Las borro.

¿Dónde estás?

¿Dónde te has metido?

Me lo pregunto antes de dormirme.

Publicado en a2manos el 11,12,2007

jueves, 26 de abril de 2012

Tenía

Tenía una cinta que se atascaba al llegar a la mitad.

Y tenía en ella una canción de Ottis Reading grabada de la radio, que me ponía la carne de gallina. El caso es que ahora no recuerdo ni el título, ni el estribillo.

Tenía un radiocasete heredado que no rebobinada ni palante, ni patrás.

Tenía un bolígrafo BIC y mucho arte para dar vueltas.

Publicado originalmente en a2manos el 06,06,05

jueves, 19 de abril de 2012

Vuelvo


Vuelvo.

Aquí.

Ya lo habréis notado.

Con vosotros.

A colocar palabras como fichas de dominó.

No sé qué significan cuando las escribo.

Quizá lo sepas hoy cuando las leas.

O, si no, mañana.

O, si no, no importa.

Vuelvo aquí, a a2manos.

Porque se está muy agustito.
    

martes, 17 de abril de 2012

Casi mar

Madrid.

La primavera deja cuadros como este.

Qué afortunado soy de tener una ventana.

Gotas de espuma.

Cielo.

Casi mar.

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lunes, 16 de abril de 2012

Esa otra cosa


Un niño de 3 años se resiste a subir al coche. Su madre intenta convencerlo. El niño patalea, parece que quiere que ella lo suba en brazos y ella pretende que suba por su propio pie. La escena se alarga por 15 minutos aproximadamente. No sé cómo terminó la cosa, sólo vi el coche alejarse.

Nos pasamos gran parte de nuestro tiempo hablando de la libertad, buscándola, reclamándola, exigiéndola... primero a nuestros padres, luego a todo el mundo. En el colegio, en la universidad, en el trabajo... luego tenemos un hijo y nos sometemos a todas las esclavitudes que nos propone, una detrás de otra.

Si un vecino te saca de la cama a gritos 4 veces la misma noche llamas a la policía. Si lo hace tu hermano le quemas los álbumes de cromos o le echas cocacola en el ordenador. Si te lo hace tu pareja pides el divorcio o un alejamiento judicial. Pero si lo hace tu hijo (con motivos tan poco consistentes como "quiero agua" o "alcánzame el osito que se me ha caído") ni rechistas. No voy a explayarme en cómo es la cosa cuando el niño tiene 12 o 15 o 18 porque es demasiado humillante.

Podría pensarse que toda la libertad que recolectamos durante los primeros años sirve de ofrenda a los pies de nuestros hijos. Como los corderos que se sacrificaban para aplacar la ira de los Dioses en los templos.

Podría pensarse que quien opta por no tener hijos es más libre. Nadie le importuna con la alevosía que sólo los hijos saben destilar.

Quizá esa cosa tan grande, libertad, se queda muy pequeña al lado de otra cosa.

Aunque yo no tenga ni idea de cómo se llama esa otra cosa.

miércoles, 11 de abril de 2012

Rodeo

He tardado 42 años en llegar a este punto.

Exactamente a este punto en el que me despierto con el sonido de los pájaros, una ladera con niebla a la vista.

Encinas, sur, romero, silencio.

A mi lado una respiración más armoniosa que la sinfónica de Berlín entera ¡sin suplentes!

He tardado 42 años en llegar a este punto.

Yo sabía que los griegos proponen la línea recta como el más corto de los caminos, pero sería que yo no tenía prisa, y he preferido dar un rodeo.

sábado, 7 de abril de 2012

El pelapatatas


Hay mucha gente en el mundo lo bastante cultivada como para disfrutar de los matices de un Monet, pero no hay tantos que tengan aptitudes emocionales e intelectuales para reconocer un buen pelapatatas.

No soy de los que se tiran el pisto, prefiero comérmelo, pero tengo que reconocer que yo soy una de esas personas afortunadas.

Y además me consta que el lector medio de este blog goza de una sensibilidad sutil y refinada: sabrá de qué estoy hablando. Por eso puedo comentar en este foro, sin que nadie se extrañe, que el avión de pasajeros es un invento más burdo que el pelapatatas. Esto se prueba con 3 hechos incontestables: El primero que hay bastantes fabricantes de aviones y mejor o peor todos cumplen su cometido, y eso, en cambio, no ocurre con los pelapatatas. El segundo que un avión puede surcar más o menos todos los aires, porque son todos parecidos, pero las pieles de las patatas, calabacines, manzanas, zanahorias, tomates!! no tienen nada que ver unas con otras, y un buen pelapatatas ha de moverse bien en todas. El tercero es la seguridad, ¿cuántas personas sufren daños anualmente usando aviones de pasajeros? muy pocas. En cambio miles de personas se magullan utilizando pelapatatas de media o baja calidad.

Se puede conocer el nivel de desarrollo de un país por la calidad de sus pelapatatas, esto lo saben en la ONU desde hace muchos años, aunque no lo difundan por razones obvias. Según las tablas de CHPC (Cómputo de Horas Perdidas en la Cocina) si el pelapatatas no funciona bien se tarda más del doble en realizar la tarea, que pasaría a nivel nacional si todas esas horas que se despilfarran a lo tonto se dedicaran a la investigación del protón, o a descodificar el ADN, eh?

Y yo me pregunto, son estos los pelapatatas que queremos para nuestros hijos. Vamos a permitir que las generaciones futuras sigan esclavizadas... No es sólo la profundidad del corte, ni la suavidad, ni la seguridad, si la prestancia... un pelapatatas debe ser elegante, y discreto.

Os presento mi pelapatatas.

La felicidad en la cocina al alcance de cualquiera.

De cualquiera que sepa valorarlo, claro.

.

martes, 3 de abril de 2012

Las cosas importantes

Los árboles se diferencian de los humanos en que no tienen inteligencia.

Pero los árboles saben de las cosas importantes, y las cosas importantes son en realidad muy pocas:

La vida, la muerte, el frío, el calor, el otoño, el verano, la lluvia, el sol, el tiempo.

Los árboles saben del tiempo, del meteorológico, pero además, del cronológico.

Miro este árbol que no se inmuta por mi presencia, ni le incomoda mi cámara, y mucho menos si han ganado unos u otros las últimas elecciones. Y no puedo evitar sentir envidia y algo de melancolía: ¿para qué nos sirve a los humanos la inteligencia si no somos capaces de discernir las cosas importantes?

La vida, la muerte, el frío, el calor, el otoño, el verano, la lluvia, el sol, el tiempo.

jueves, 29 de marzo de 2012

Las cosas van bien


Es difícil escribir cuando las cosas te van bien.

¿Qué vas a contar? ¿A quién le interesa?

Además es una pérdida de tiempo,
porque cuando las cosas te van mal
escribiendo puedes, quizá, arreglar algo.

Pero cuando te van bien...
pues, hombre, disfruta,
deja de perder el tiempo analizándolas.

No toques nada, a ver si lo vas a estropear.

Sin conflicto, grande o pequeño, estético o existencial, no hay arte.

El oficio de un artista es hacer rentable una pena.
Para un artista es una verdadera desgracia ser feliz.

lunes, 26 de marzo de 2012

Dos cafés


En un bar rancio del barrio del Pilar.
No faltaba la tragaperras,
ni el dueño esaborío,
ni el parroquiano con su sol y sombra,
ni el bocadillo de panceta en la pizarra,
ni el mostrador mugriento.
Unas cuantas aceitunas flotando a la deriva
esperando ser pescadas.
Dos cafés con leche.

viernes, 23 de marzo de 2012

Pasar

Dar

No tiene mucho fundamento
pero cuanto más doy más tengo.

Risas, amores,
canciones, picardías...
siendo generoso se multiplican.

Mi piel para que la toques
Para encender la tuya, mi sonrisa.

Crece la vida de usarla y de gastarla,
crece y crece la vida
de vivirla.

Publicado en a2manos el 08,10,2007

lunes, 19 de marzo de 2012

Días


Hay días seda y días papel de lija.

Hoy el cielo raro.

Aquí gris, ahí negro, allá azul.

El aire frío, áspero, poco generoso.

En palabras de mi abuela: sol de uñas.

Me ha salvado que tenía a mano mi sonrisa.

P.D.: mi sonrisa no es mía, es suya, pero me la presta.

jueves, 26 de enero de 2012

Conexión

En el hecho de mirar una obra de arte, sea un cuadro, una novela o una película, lo importante no es el diálogo entre el autor y el lector, lo importante es que la obra propicie un diálogo del espectador, lector, consigo mismo.

Lo que se llama la conexión con el espectador no es una conexión del autor, ni siquiera una conexion de la obra, es una conexión interna que permite que circulen emociones, dentro de uno.

Los artistas no pintan cuadros, venden espejos.

No escribimos nuestra historia, proporcionamos palabras para que el lector se cuente sus propias historias.

Nada más que eso es la conexión.

lunes, 23 de enero de 2012

Besos

Nunca hay que volver la cara cuando la vida se ofrece a besarte en la boca.

No hay que intentar postergarlo, con un ingrato mejor mañana, hoy no me viene bien.

Cierra los ojos, suelta los labios y déjate hacer.

Que las gotas exprimidas del zumo de la vida rebosen por las comisuras y te manchen la blusa.

Que se te caiga la baba como a un idiota, que tengas que limpiarte con la manga. Que la lujuria pueda más que el decoro, que el deseo se imponga a la razón.

Porque la vida es muy caprichosa, y nunca sabes cuando querrá besarte otra vez.

viernes, 13 de enero de 2012

Quizá

Quizá si supiera llorar.
Quizá esté aun a tiempo de aprender.

Quizá si la noche fuera menos fría.
Quizá pueda cambiar el edredón.

Quizá si supiera esperar.
Quizá si supiera callar.
O escribir en un pañuelo de papel
el mapa de mi pena.

O escupir al viento
o guardar
todos los quizás
debajo de una piedra.

Quizá.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Azulmadrid

Hoy hace un día estupendo,
cielo azulmadrid,
luz de invierno.

Miro la ciudad desde mi ventana.
Mi ventana tiene una buena vista.

Yo no soy de bolas de cristal,
ni de posos del té, ni de horóscopos,
cuando busco alguna señal
o alguna pista
o alguna respuesta, alzo la vista al cielo.
Y me quedo así, un buen rato, quieto.

El cielo casi siempre guarda silencio.
No por mala intención, ni por hacerse el interesante,
sino porque es discreto.
No le gusta errar, ni enviarte por el camino incorrecto.
Pero otras veces habla, de forma atropellada,
como un torrente cuando acaba el invierno.
Y te deshace los nudos de dentro y puedes mirar tranquilo a través de los misterios.

Hoy me ha dicho que yo he nacido para querer,
así, como en los boleros,
ni para médico, ni para ingeniero.
Para querer, para buscar como si fuera un polímetro
las pieles que dan calambre,
los ojos que tienen interés,
los abrazos que rompen las costillas,
los labios que no distinguen entre hablar y dar besos.

Que mi vocación es dar, es entrar, es tocar y saltar, y zambullirme,
me ha dicho el cielo que deje de marear la perdiz,
de opositar a curros que no me ponen,
ni me van, curros en los que no soy bueno,
me ha dicho el cielo que no tenga miedo.
Que yo puedo llegar a ser un gran profesional
en el sector de los afectos, tener mi propio proyecto,
ser multinacional, IBEX 35,
e incluso que se hable de mí en Forbes
-dentro de mi gremio, claro, y dándole tiempo al tiempo.

Ten prudencia, la justa,
olvídate de rascar donde no pica,
anda, paso a paso, confía,
mira directamente a los ojos
¿quién dijo miedo?

Hoy luce un día muy hermoso
azulmadrid o azul invierno,
abro la ventana, respiro hondo,
y dejo que resuene en mis pulmones el viento.

Publicado en a2manos el 27.12.2007

lunes, 12 de diciembre de 2011

Lo que no puedes hacer

El mejor placer en la vida es hacer lo que la gente te dice que no puedes hacer.

W. Bagebot

No sé quién es este señor. Pero me parece interesante lo que dice.


Publicado en a2manos el 27,07,2007

viernes, 9 de diciembre de 2011

El Rodaballo

Paso por la pescadería.

-¿Quién da la vez?

Me contesta una señora muy morena, bajita y con los ojos rasgados que lleva en el carrito un niño muy rubio.

Delante de ella (en la cola de la vida y en la cola de la pescadería) hay otra mujer que no cumplirá los 60 y que no levanta la vista del rodaballo mientras habla con el pescadero.
-Salmonetes.
-¿Cuántos? -dice él.
-Medio kilo. Como vivo sola...
-¿Algo más?
-Un gallo.
-¿De éstos?
-No, algo más pequeño, es para mí. De ración. Como vivo sola...
-¿Les quito la cabeza?
-Sí.
-¿Alguna cosita más?
-Merluza. Media. En dos paquetes, por favor.
-¿En rodajas?
-Me la preparo a la romana. Tendré para un par de días. Como vivo sola...

La señora no mira a ninguno de los demás que estamos esperando. Sólo mira al rodaballo.

Tampoco mira al dependiente. Excepto en el momento de poner la mercancía en el peso, por una suerte de reflejo fiscalizador y antiguo. Autodefensa.

Intercambia la información justa con el hombre que la sirve mientras mantiene una conversación mucho más profunda con ella misma. El pescadero no debe oírla siquiera. Ha desarrollado ese reflejo para sobrevivir, el mismo que desarrollan los barman.

Me fijo y, antes de coger el último paquete, vuelve a decir que vive sola. No recuerdo el resto de su frase.

Intento adivinar en su rostro si la letanía era un grito o un poema. O un poema-grito. O un grito-poema.

Pienso por un momento que vivimos en un mundo raro. ¿Por qué se llevará esa señora tanto pescado? ¿Miedo al colesterol? ¿Un congelador grande? ¿Reservas por si definitivamente nieva en Madrid? ¿O quiere estar preparada por si aparecen invitados de repente?

Vivimos en un mundo raro, donde el que tiene más probabilidades de interesarse, aplaudir o darle un beso a esta señora, de todos los que estamos en Caprabo esta mañana, es el rodaballo.


Publicado en a2manos el 30,01,2007.

martes, 6 de diciembre de 2011

Mesa


Tengo un jarrón vacío encima de la mesa.

Tengo dos jarrones en realidad.

No tengo calor.

Ni tengo frío.

Un paquete de clines para sonarme cada vez que mi alergia quiera.

Escribo sobre esta mesa que compré con mi primera esposa para mi primera casa. Es de Ikea, de cuando ikea era novedad. De cuando aquella esposa y aquella casa eran novedad. No es una mesa bonita, pero es mía. Es de madera de verdad, no esos sucedáneos plastificados. Y está llena de golpecitos, pequeños arañazos. Y grandes también. Cicatrices que cuentan la historia de mi mesa. Lo mejor de esta mesa es que lleva su historia grabada, igual que los árboles, en la corteza. Sobre esta mesa he escrito, he comido, incluso he llorado... esta mesa ha escuchado charlas divertidas (conoce a todos mis amigos) y los detalles de la negociación de dos separaciones. Esta mesa ha sido testigo de algunas discusiones acaloradas y algunos encuentros sexuales apresurados y tórridos, es grande y resistente, doy fe. Pero esta mesa es muy discreta con estos avatares en concreto, más. Ni siquiera en sus arañazos queda constancia de ellos. Son cosas entre ella y yo.

Alguien me dijo: barnízala, quedaría más bonita. Pero no. la lija se llevaría mis recuerdos y los de ella, el barniz maquillaría la verdad, dándole un brillo suntuoso y embustero.

Ella es así.

Y yo también.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Tiempos


-"Me apetece estar contigo mañana."

Malditos tiempos verbales.

Se va el bus. Se van en él el conductor, tres noctámbulos de Moratalaz y algunos de mis sueños. Girarán un rato por Madrid y acabarán en la cochera. Los sueños siempre acaban en la cochera. Los noctámbulos no, esos se bajan antes. Y el conductor... ese tampoco, ese se va a su casa, que le están esperando.

A mí no.

A ti tampoco.

Pienso en aquel viejo poeta indecente y tierno, Bukowski. Mientras alineo mis pasos por la cuesta abajo. Pie derecho, pie izquierdo, pie derecho. pie izquierdo. Estoy tan desobediente esta noche, y tan cabreado, que quiero saltarme hasta la regla que impone que no se puede caminar si no es con ese orden por los siglos de los siglos.

Tropiezo, por listo, y casi me dejo los dientes en un banco. El suelo huele a pis.

Está frío. Y está muy duro.

Ya es mañana. ¿Le apetecerá hoy? Malditos tiempos verbales.

Mis sueños aparcados en una cochera ¿Y los tuyos?

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Pena


Lo peor de la pena es cuando no puedes identificar de dónde viene, o cuál es la causa.

No le puedes echar la culpa a nada ni a nadie.

Te salen las lágrimas y no puedes evitarlo.

En esos momentos entro en la cocina y pico una cebolla.

Y digo que es por la cebolla.

O pongo el telediario y digo que es por los negritos.

Casi siempre hay alguna hambruna en las noticias.

Qué suerte tienen los bebés que pueden sollozar sin dar explicaciones.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Palabras que encontré por ahí


Casi desde que este blog existe he recibido la misma interpelación de varios lectores.

He escuchado la pregunta de marras con paciencia y un poquito de fastidio, lo reconozco.

A pesar de que siempre defendí lo mismo, a veces me escocía precisamente el hecho de que me molestara. como si eso indicara que no la tenía superada.

He encontrado la respuesta en el dentista, fíjate tú, la misma que yo daba. En un número atrasado de la revista Qué leer.

En él, el señor Juan Marsé lo dice con sus palabras, claro como el agua.

Eso que a mí tanto me costaba redactar.

Dedicado con todo el cariño a esos (ellos saben quienes son) que preguntaron si este blog era autobiográfico o era literario.

martes, 15 de noviembre de 2011

Opciones

Si tienes que elegir entre una de estas 2 situaciones, con cuál te quedas.

a) encontrarte a tu pareja en la cama con otra persona.

b) que te encuentre tu pareja en la cama con otra persona.
.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cariciohólico

Domingo por la noche de una semana sin domingo.

Sin domingo y sin sábado.

Me vierto en la cama con el propósito de disolverme en ella,
de ser cama durante unas cuantas horas.

El último pensamiento es una conclusión terrible:
tengo 35 años y soy cariciohólico.

Publicado en a2manos el 06,06,2005 bajo el título Domingo con un éxito inusitado de comentarios.

domingo, 30 de octubre de 2011

Llorar en domingo


Yo,
los domingos,
cuando estoy sola,
lloro.

No, no estoy deprimida, no me duele nada... sólo lloro.

Todavía no se me ha quitado el hipo del último llanto...

Son las pelis de llorar de los domingos... tienes que probarlo.

Te tumbas en el sofá, pertrechado de kleenex, un café con leche (esto no es obligatorio, es a elegir, dependiendo de los gustos de cada uno), en mi caso, además, un paquete de cigarrillos, un cenicero... y te tapas con una manta... Entonces te pones una peli de llorar... si es buena, como la de hoy, empiezas a llorar casi al principio.... y no puedes parar... incluso todavía puedes seguir llorando unos minutos, con los créditos. Es un método buenísimo... lloras porque sí... y te limpias... y ya no te quedan lágrimas para el resto de la semana.

(Colaboración de P.)

jueves, 20 de octubre de 2011

La persiana

Tiras de la cinta y sube la persiana. Y el mundo, que antes no existía se abre delante de ti. Tú sólo ves una parte, pero ahí está el mundo entero. Si tu vista fuera mejor podrías llegar a ver un trozo de Francia o de Portugal o el mar, están ahí aunque tú no los veas. Y antes sólo había una persiana.

Me despierto por la mañana. De pequeño soñaba mucho. Ahora no. O quizá no me acuerdo de los sueños. Existen mis sueños pero una persiana no me deja verlos.

Tengo que conseguir subir esa persiana, y así, al despertar, poder mirar a lo lejos, y descubrir, al menos, una parte de mis sueños.

martes, 18 de octubre de 2011

Palabras que encontré por ahí


Sólo un zoquete tiene bolsas llenas de consejos y respuestas a todas las preguntas.

C. Bukowski

domingo, 16 de octubre de 2011

Vida Interior


Tengo bastante vida interior.

Me lo noto yo. No estoy hablando de que se me muevan las tripas, tenga parásitos intestinales o alguna infección.

Los domingos es el día que más noto que tengo una gran vida interior, porque no me aburro, no tengo tiempo casi para descansar y paso las horas atendiendo pensamientos atrasados de la semana. Me llega un pensamiento y, en vez de aparcarlo, le doy su sitio. Y su tiempo. Los pensamientos necesitan un espacio y un tiempo para cuajar, si no, se secan, menguan y acaban por desvanecerse. Los domingos además, como no tengo que atender llamadas de trabajo (ójala fuera verdad para todos los domingos) aparecen algunos pensamientos nuevos, espontáneos, que brotan de tener un ratito para mirar las flores de la terraza, las nubes del cielo o las migas de la mesa. O las burbujas del champán.

Laa burbujas suben, las nubes pasan de un lado a otro, las migas están quietas. Tres maneras distintas de estar en el universo.

Yo, entre semana, soy burbuja o nube o miga, pero el domingo, si no me importunan, puedo ser las tres cosas sucesivamente, elevarme, vagar o estar quieto. Porque yo, los domingos, tengo mucha vida interior.

jueves, 13 de octubre de 2011

Mensaje


Tengo 44 plantas en casa. No todas son distintas. Las tengo grandes y pequeñas.

Mi edificio tiene sólo 4 plantas y yo vivo en la tercera y en la cuarta. Me refiero a plantas de altura. Mis plantas son todas de altura, porque están en la cuarta.

Se oyen las campanas de la iglesia de Ramón y Cajal llamando a misa. Me pregunto qué porcentaje de la gente que las oye interpreta ese mensaje y cuáles no. Suenan los pájaros y los perros y me parece que no estoy en Madrid sino en un pueblo de Castilla.

Mis plantas escuchan las campanas pero hacen como que no se enteran, ninguna se mueve jamás para ir a misa. Pero no podría asegurar que sean ateas, puede que simplemente, no entiendan el mensaje.

martes, 11 de octubre de 2011

Combustión


Un día nos quisimos.

Eso creo.

Eso pienso.

Y querernos no fue suficiente para querernos más. Ni siquiera fue suficiente para seguir queriéndonos. Fue nuestro amor autoextinguible.

Por falta de oxígeno. O por falta de combustible ¿quién sabe?

Ahora que lo pienso, creo que fue por falta de oxígeno, porque los carbones de nuesto amor siguen ahí, intactos, esperando una cerilla o dos, y una ráfaga de viento.

El amor es una reacción química, concretamente una reacción química de combustión. Y deben existir dos, estar dispuestos a quemarse y una cantidad de energía (en forma de calor) suficiente para iniciar la ignición.

Si no... malamente.

sábado, 1 de octubre de 2011

Invierno

Se va acercando sigilosamente el invierno. Esta mañana ya no me apetecía ir en el coche con la ventana abierta. Las plantas de la terraza, con las que este año me he esmerado poco, se van poniendo el pijama marrón, preparándose para una noche larga. Confían, es muy probable, en que al despertar se encuentren a un tipo más dedicado, más delicado, también. Las plantas se parecen en eso a los lectores de este blog. En la paciencia y en la confianza.

Y en la discreción.

Pero se diferencian en el puesto que ocupa entre sus prioridades el que les echen agua por encima.

He preparado pisto para mañana. Justo después de cenar, mientras C. se daba una ducha. En verano nunca preparo nada para mañana. Otra prueba más de que se acerca el invierno. Y ese cambio vertiginoso, temerario y radical: del gazpacho al pisto.

El silencio es distinto en invierno. El bullicio también.

Las mujeres van más tapadas en invierno. Los agentes patógenos y este humilde contador están en contra de que las mujeres se tapen tanto en invierno.

Pero por distintas razones.

jueves, 29 de septiembre de 2011

La mesilla

Tengo en la mesilla de noche un plumier, un despertador, dos tornillos rosca chapa, una pieza de acoplar el iPod, una pluma sin tinta, el teléfono móvil, unas monedas de curso legal, un botón de un pantalón, una barrita de protector para los labios que se me derritió por dejarla al sol dentro del coche, unos papeles sobados que en algún momento pensé que merecía la pena conservar, el mando que sube y baja las persianas, las gafas...

Tengo la vida como la mesilla, ocupada a partes iguales con cosas inútiles e imprescindibles, pero en esencia, desordenada.

Eso no está bien.

He ordenado la mesilla y sólo quedan las gafas, el teléfono móvil, el despertador y el mando que sube y baja las persianas.

Y ahora tengo la vida como la mesilla: aburrida.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Aburrido o loco


Ya sucede que por las noches refresca.

Y también que el Sol cae antes de que den las 9.

Pronto lloverá sobre Madrid. Y entonces el parabrisas de mi coche se convertirá en un lienzo, y las gotas en pinceladas, revelándome cuadros impresionistas donde antes sólo había una cotidianidad bastante insulsa.

Vuelvo a comprobar que no son aburridas las calles, ni los cielos, ni las personas. Que el problema del aburrimiento reside, únicamente, en mi mirada. Que aparece y se va como una dolencia caprichosa.

Una dolencia muy barata de curar.

Basta con subirse en el coche, no es necesario siquiera ponerlo en marcha.

Bájese la ventanilla y aplíquese con entusiasmo un pulverizador apuntando al cristal. También se puede hacer aparcando al lado de un aspersor. El cristal se moja más rápido y además te ahorras el convencer a tus vecinos de que no estás loco de atar.

Pero la pincelada no queda tan fina.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

No te fíes de la Historia

¿Cómo se debe sentir Isabel II, allá en los cielos donde esté ahora, si piensa que después de reinar en España durante 35 años, aguantar dos intentos de asesinato y un exilio, que la casaran con un primo carnal homosexual, engendrar diez hijos --buscándose la vida, claro-- para dar un heredero al pueblo, y ve que el lugar que le ha reservado la Historia son miles de tapas de alcantarillas esparcidas por todo Madrid?

¿Cómo debe sentirse Felipe II, que estará en los cielos, puerta con puerta con su tataratataranieta Isabel, si piensa que después de reinar en España durante 42 años, de convencer al Sol para que no se ponga en tus dominios (para que se hagan una idea los de la LOGSE, Felipe II era a mediados del XVI tan importante como Google en la actualidad), de haber construído el panteón mortuorio más fastuoso de Europa (El Escorial), y ve que la Historia, la muy caprichosa Historia, no le ha reservado ni siquiera las tapas de las alcantarillas de Madrid?

sábado, 17 de septiembre de 2011

Seguir a una mujer

La estuve siguiendo como si fuera la última aceituna del plato.

Poniendo cuidado en que no diera un salto y saliera volando.

Si no, tendría que encontrarla en un suelo lleno de palillos mordidos y servilletas de papel sucias.

La estuve siguiendo con mucho tiento.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cruces, penas y besos


Va a cruzar. Mira hacia un lado, mira hacia el otro. Vuelve a mirar. Vuelve a remirar. Lo hace para asegurarse de que no vienen coches. Incluso mientras cruza apresurada vuelve los ojos a uno y otro lado.

La vida es un autobús invisible que te arrolla. Sin previo aviso. Sin preguntar. Y no hay manera de adivinar por qué lado viene, por mucho que mires. Y nunca sabes en qué paso de cebra te va a aplastar.

La vida a veces es unos labios dulces que te calientan el alma y echan luz en esa habitación lúgubre. Y tampoco avisa de cuándo va a dejar de ser bruja para convertirse en hada. Y no hay manera de adivinar sus intenciones. Por mucho que nos empeñemos.

Todo el talento y todo el esfuerzo nos pueden servir para acabar una carrera, conseguir un curro, pagar unas facturas, apuntarnos a un gimnasio... y poco más. Las cosas importantes, que como todo el mundo sabe son dos (mojarse con el chirimiri del amor y esquivar el aguacero de la muerte) no están a nuestro alcance. En buscar el amor y evitar la muerte no hay nada, de verdad que nada, en lo que nuestra razón pueda ayudarnos.

Si vienen besos que no se me escape ninguno,
si vienen penas, que escuezan poco.

Ya ha llegado al otro lado. Se sonríe sin mirar atrás. Mañana, otra vez, dudas nuevas en el mismo cruce.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Taxi


Subo en un taxi. El conductor va escuchando un rosario. Le pido a Dios que no se santigüe ni haga genuflexiones durante la carrera. La carrera lo es en el estricto sentido de la palabra. Este taxista va como alma que lleva el diablo. Quizá por eso lleve Radio María, para compensar. Conduce como si yo fuera un cazatalentos de la escudería Ferrari. Que Dios nos protege está claro, porque se acaba de saltar un semáforo en Serrano a más de 90 km/h.

Las beatas canturrean el Rosario. ¿Tendrán el canturreo registrado en SGAE? ¿Pagarán derechos de autor? ¿O de Creador? El rosario, el hiphop y los cantautores comunistas tienen en común el fraseo monocorde y la finalidad: mejorar el mundo. Colombia-Recoletos en poco más de 10 minutos. Felicito al taxista por la pole conseguida, le dejo propina para cubrir el desgaste extra de los neumáticos y al bajar, en la acera, me arrodillo y beso el suelo en señal de agradecimiento, como hace el Papa cuando el piloto aterriza bien. Digo yo que también podría el Papa aplaudir, como se hace en Ryanair de toda la vida.

lunes, 18 de julio de 2011

Vuelvo de la playa


Vuelvo de la playa. De estar un rato tirado al sol. O tirado a la sombrilla, que me va más.

Cerca, siempre cerca, de la orilla.

El sonido de las olas me salpica, y las voces de los niños. Y la arena, con su poquito de viento en cada grano. Las gafas y el bañador a buen recaudo, en la bolsa. Un bocadillo. Un libro. El pensar se ralentiza en la playa, baja la presión arterial. Y me templo. Me emulsiono. Con este fragmento ínfinitesimal del universo.

Vuelvo de la playa. El moreno se va cada mañana, arrastrado por el agua de la ducha. Vuelvo a sincronizar el pulso, mi pulso, con el de la ciudad. El ritmo de esta ciudad. Vuelvo de la playa. Me alegro de verte de nuevo.

domingo, 19 de junio de 2011

Amarillos

La noche era de amarillos.

Hemos tomado de postre adrenalina.

Nos hemos mirado a los ojos para ponernos a cien. Hemos apartado los platos, los vasos, los cubiertos... Nos hemos tumbado en la mesa como en una playa. Las migas doradas eran la arena, y el ruido de las respiraciones: el mar.

Un mar, dos mares.

Hemos sido un rato los veleros y otro las motoras. Y luego, yo el chico que alquila las tumbonas y tú la alemana con las tetas al sol.

A un sol, a dos soles.

Hemos tomado de postre adrenalina, que es más digestiva que el sorbete de limón. También amarillo. Mira tú.

Es que esta noche era de amarillos.

(Publicado en a2manos el 08,10,05)

martes, 7 de junio de 2011

Arena

Me recorren ríos de arena.

Y yo, la verdad, preferiría tener sangre. De esa roja, corriente y vulgar, la de toda la vida. La de la vida, en general. Es más cómodo para las transfusiones.

- ¿Grupo?, pregunta la enfermera.
- Caliza, respondo yo.
-Aurora, ven a atender al señor (con retintin) ya está aquí el moderno de los lunes.

Dirán ustedes vosotros que a qué viene esta licencia poética, que de dónde me he sacado la metáfora. No, no es metáfora, es verdad. Si me hago un corte al afeitarme no me sale sangre. El otro día me cogió a traición una lata de mejillones en escabeche, me hice un buen tajo, y nada: solo salía arena. Los mejillones me quedaron un poco berberechos.

Pero yo ya sé por qué es. Una noche de éstas, entrando en Madrid. Las calles vacías. Me dí cuenta de que estoy lleno de arena porque soy un saco de boxeo. De los que se usan para entrenar. Y por mucho y muy fuerte que me den, aguanto. Y si me descoso un poco o se me abre una fisura... sale arena, nada más.

Antes de ser saco, fui boxeador. Pero se me pasó el arroz, demasiadas noches terminé con la cara como un cromo. Es por eso que ahora me recorren ríos de arena.




(Publicado en a2manos el 08,12,05)

martes, 31 de mayo de 2011

Palabras


Siempre he pensado que las caricias son palabras que se escriben en la piel. Las escribe quien las da. Y quien las recibe se las lleva puestas.

Se escriben sin saber qué significan. En un idioma que no hablamos ni entendemos. Un idioma de tocar.

Todos tenemos el cuerpo lleno de palabras. Escritas con tinta invisible pero indeleble. Unos tienen decenas de páginas y otros cientos. Los que tienen unos pocos renglones están necesariamente mal de salud.

Las caricias dejan a su paso tatuajes invisibles.

Las huellas dactilares son la tinta en los dedos del escritor: un residuo que delata. Por mucho que miremos con lupa nuestros propios dedos no conseguimos descifrar ni una sola letra. Prueben ustedes. Y en cambio es evidente que esos laberintos de nuestras yemas son precisamente letras amontonadas con las que componer caricias.

Hace poco he leído que un científico de la universidad de Seul ha conseguido inventar un método que hace visibles esos mensajes. Se basa en que nuestra piel por ser orgánica es rica en carbono. Uno de los isótopos del carbono, concretamente el 17, tiene una estructura atómica muy compleja. Las órbitas que describen los electrones guardan entre si unos ángulos específicos y el spin de cada uno de ellos se puede alterar para girar en sentido inverso. Esta combinación de ángulos y spines conforma una cadena lógica que se modifica con el contacto de otra piel, y no con el de la ropa, metales u otros materiales. El caso es que este doctor, de cuyo nombre no me acuerdo, ha conseguido descifrar esos mensajes. La prueba que ha mostrado ante la comunidad científica ha sido sencilla y concluyente. En la piel de un recién nacido (lo más cercano a folio en blanco) ha impuesto sus manos y transmitido cierto mensaje. Luego se ha "escaneado" con la máquina de su invención la espalda del bebé y han aparecido (en coreano, claro) las palabras: bienvenido, hijo del amor y el viento.

Asombroso.

Lo leo en un sitio web de ciencia muy sesudo y reputado. Comunidad científica con pedigrí. Me quedo pensando.

Que lo mismo tengo la espalda llena de corazones atravesados con flechas como los árboles del Retiro.

Algunas tachaduras.

La fecha de una noche vertiginosamente larga.

Algún Vanessa estuvo aquí (el nombre ha sido cambiado).

Pero no quiero mirármela con el aparato ése. No sea que me encuentre...

una lista de la compra,

una comparativa con amantes previos al modo de Coche Actual,

un mañana tengo que madrugar mucho.

O un tristísimo tan abrazada a ti y echándote tanto de menos.

(Publicado en a2manos 23,04,07)

domingo, 29 de mayo de 2011

Estrella de mar


Era salvaje y mimosa. Mentirosa y terriblemente sincera. Mientras dormía en mi cama noté que su cuerpo emitía luz, brillaba. Era celeste. A la mañana siguiente intenté retenerla con un cruasán caliente, un café edulcorado con besos y una propuesta de matrimonio en régimen de separación de bienes.
Me miró tiernamente y dijo: "A veces siento que me gustaría ser normal y quedarme a vivir entre tus brazos. Desearía que tus caricias fueran suficientes para mitigar el picor que producen las dudas. Pero me nacieron bajo el influjo de una luna rara. Y es por eso que prefiero ser pulpo que estrella de mar."
No se le pueden poner vallas a la playa.

(Publicado en a2manos el 26,04,2006)

lunes, 23 de mayo de 2011

Trenes


Se nos escapa la vida, a lo tonto. En cabreos, en fruslerías.

Dejamos pasar los buenos ratos, dejamos escapar a las personas valiosas, nos perdemos caricias y besos... como tontos en el andén vemos pasar los trenes y no se nos ocurre subirnos a ninguno. Si tuviéramos 5 años lo haríamos. Pero con más de 30 ya no. Nos ha hecho la vida sensatos, qué putada.

Ya no desafinamos, ni nos reímos a pulmón. ni bebemos a morro. Ya no lloramos.

Todo en su justa medida. Mediocridad. Se esforzaron nuestros maestros y nuestros padres en hacernos unos perfectos mediocres. Precisamente para que no desentonáramos. Para que no lloráramos hemos tenido que pagar el precio de no reír.

Vemos pasar la vida desde el andén. Se nos escapa.

Pues yo mañana voy a tener 5 años y me voy a subir.

Te mandaré una postal cuando llegue.

(Publicado en a2manos el 20,09,08
)

sábado, 21 de mayo de 2011

¡El Rey está desnudo!



Tiene miedo el poder de perder el poder.
Tienen miedo los medios de no ser el mensaje.
Tienen miedo los deshonestos de perder su careta.
Tienen miedo.
Tienen miedo los que un día insultan y otro también al ver que otros piensan y no insultan y con calma atraen a la gente.
Uno más.
Suma y sigue.
La gente no tiene miedo.
La gente tiene razón.

Un voto un día no es un haga usted lo que quiera hasta que nos volvamos a ver. Un voto un día no es crear redes de connivencia entre políticos y delincuentes de cuello blanco. ¡No todos son iguales! ¡No todos son corruptos! ¡No todos mienten! Claman los afectados. ¿No? . Mienten, roban, esquilman, despilfarran… Y los que no, miran para otro lado, justifican. ¡Y tu más!

Lo hace el PSOE cuando traiciona al PSOE y dobla la testuz ante el FMI. ¡Es que si no, vamos al rescate!, lloran ahora. Al rescate vamos porque aquél PSOE dijo que en España era fácil enriquecerse pero no se ocupó de que la gente trabajara, produjera, fuera responsable y construyera un país, los cimientos de un país. Lo hace IU cuando consiente que los mentecatos llenen sus listas y se aburguesen en las poltronas del poder y hagan negocios en las cajas de ahorro o se abracen con las grandes constructoras. Lo hace el PP cuando acaricia los buenos trajes de su candidato y edifica el éxito económico que tanto pregona sobre ladrillos que no cumplen la normativa antisísmica. Sí, antisísmica viene, porque hoy quiero que sea así, de sistema. España es un paraíso de edficios vacíos en mitad de páramos. No sólo mal gusto, además, y sobre todo, nocivo. Letal. Gracias.

Así las cosas, ¿para qué queremos un ministro de Economía que dice que la crisis es global y él no puede hacer nada? ¡Que venga el ministro global! ¿Para qué queremos un ministro de Exteriores si lo único que hace es coger el teléfono y cumplir órdenes de sus jefes, que son muchos? Son EEUU, Francia, Alemania. Nos hemos convertido en una provincia de todos ellos. Al menos podían haber construido un país como ellos lo construyeron: no de nuevos ricos, paletos y corruptos.

He visto políticos usar el coche oficial para sus quehaceres privados. He visto cómo no dan explicaciones porque creen que lo público es suyo. He visto cómo justifican al corrupto, al que vive bajo sospecha. Nunca jamás comprueban las acusaciones, siempre defienden… lo que haga falta. ¿Nos preguntamos aún de qué tienen miedo? Tienen miedo de que la gente piense, de que la gente les pida cuentas. Sus cuentas. Porque ese dinero, alcalde, presidente, concejal, es dinero de los ciudadanos. Porque usted está sentado ahí porque también los que están sentados en Sol y en cien plazas más lo han decidido. Porque, señores, son ustedes sus empleados.

Los medios tienen miedo porque viven de la Administración. De su publicidad. Por eso no son libres ni los que se creen libres. No son libres los tertulianos. La mayoría de ellos recibe consignas y se come el morro día sí día también con el político al que defiende. Toman cafés, comen, cenan y se creen poderosos porque llevan en su móvil el teléfono de este ministro, de este alcalde, de este líder. Entonces dejan de informar y opinanlo que les piden que opinen. Reparten los partidos, todos, argumentarios entre sus periodistas de cabecera y estos, como un mantra, repiten en radios y televisiones el pensamiento que les han escrito pero que ellos no han pensado.

Periódicos y radios de derecha.
Periódicos y radios de izquierda.

Los he leído y oído esta semana manipular, confundir y converger en el mismo mensaje: protestar está bien, pero cuidado con poner en peligro la democracia que tanto nos ha costado conseguir. También tienen miedo. Tienen miedo de ir contra el poder y perder sus suculentas campañas publicitarias, tienen miedo de que la gente se dé cuenta de que forman parte del sistema, que ya no son el cuarto poder, sino que son el brazo armado de este partido o de aquél partido o de este empresario.

No, la gente no quiere destruir la democracia, la gente quiere construir la democracia. Quiere dejar claro que la soberanía reside en el pueblo. Y que el pueblo se puede equivocar. Pero también rectificar. Y ahora quiere rectificar. Quiere listas abiertas para obligar a los políticos a trabajar y no ser sólo profesionales de la cosa pública. Si a usted no lo conocen, si de usted no tienen la certeza de que es honesto, trabajador, sincero y pulcro, lo tacharán de la lista. Eso quieren, que no se camuflen vagos y maleantes en listas donde hay gente, seguro, muy válida, capaz y honesta.

La gente quiere que se acabe el chantaje de nacionalistas ante los que unos y otros hacen genuflexiones cuando es preciso. La gente quiere que no se use el dinero público para rescatar bancos o proteger empresas privadas. No, no quieren chupar de la teta del Estado, quieren que la teta del Estado reparta como se debe hacer, y no a los bancos cuando tienen problemas (¡que cierren!), no a los colegios concertados cuando tienen problemas (¡que suban la factura!) no a las grandes empresas cuando su gestión las lleva al desastre (¡que desaparezcan!). ¿Hay algo más liberal que eso? ¿Hay algo más liberal que pedir que la Administración adelgace? ¿Qué disminuya el número de cargos electos y de cortesanos que les lanzan incienso? Las cuentas públicas deben ser públicas. Y los empleados públicos, llenos de prebendas, tienen la obligación de someterse al control de sus jefes: los ciudadanos. ¿Es de extrema izquierda pedir que se grave con un impuesto las viviendas vacías? Hay políticos del PP que lo han propuesto.

Sol da miedo porque le ha dicho al Rey que está desnudo. El Rey está desnudo hace mucho tiempo. Antes, por pudor, miedo, indiferencia, la gente miraba para otro lado. Ahora no. Y eso es Sol, un espejo. Un espejo que reconstruye la realidad y la devuelve a la sociedad como es: un esperpento.

Respeto, por favor.

jueves, 19 de mayo de 2011

Se puede


Se puede vivir sin música. Se puede vivir sin helados. Se puede vivir sin leer. Se puede vivir sin caricias. Se puede vivir sin tumbarse al sol desnudo. Se puede vivir sin luna. Se puede vivir sin aprender. Sin llorar. Se puede vivir sin reír. Se puede vivir sin amigos. Se puede vivir sin sexo. Es más difícil pero también se puede vivir sin sonreír. Se puede vivir sin hablar o hablando sólo de cosas triviales. Se puede vivir sin vino, sin poesía, sin atardeceres rojos y sin amaneceres en compañía. Se puede vivir sin que te abracen, sin abrazar, sin flores. Se puede vivir sin conocer el mar, sin haber pisado la arena de una playa con los pies descalzos. Se puede. Estoy seguro de que se puede.

Pero yo no quiero.

(Publicado en a2manos el 21,04,09)

martes, 12 de abril de 2011

Cenicienta

Suena el camión de la basura.

Siempre en torno a las 12.

Como si lo condujera Cenicienta. Diantres, cómo ha cambiado el cuento. Son unos cientos de años soportando que la carroza le fallara y, ahí la tienes, ha optado por llevar un pedazo de camión.

He llevado a Jazz a dar un paseo al parque y lucía una luna hermosa sobre Madrid. Sólo había un par de perros acompañados por un par de dueños. Poco comunicativos los perros y menos aún los dueños. Lo he agradecido, porque con la luna y la compañía de mi perro tenía bastante.

El viento movía las ramas. He sentido unas ganas repentinas de estar al lado del mar, de escuchar las olas insistentes. He vuelto a casa un rato antes de las 12. Me he lavado los dientes paseando por la casa y luego ha sonado el camión de la basura de Cenicienta.