Vengo de olvidarte...
pero llego a casa y me tropiezo contigo,
en las cosas que me miran con tus ojos,
en las pelusas del pasillo
que me enredan leves con tu olvido.
Vengo de olvidarte
y puede que cambie de casa
y siga viniendo de olvidarte,
que cambie de cuerpo
y te siga deseándo
que cambie de vida
y te siga viviendo.
Vengo de olvidarte.
Tiro el bolso y se cae el pintalabios,
un beso metálico en el parquet
me recuerda la ausencia de tu boca.
Con vocación de olvidarte me muevo.
Cada minuto y centímetro
que salgo de mi misma
hago eso, insisto en ello.
Mi obstinación es olvidarte
mi trabajo es olvidarte.
B. Reyes
miércoles, julio 15, 2009
sábado, julio 04, 2009
Ojala
Ojala supiera de dónde vienen estas pesadumbres. Ojala pudiera anticiparlas, y tomar algún atajo, sortearlas. Con un bebedizo, un beso de vino o un pozo de algo. Ojala supiera a dónde van estas miserias, a dónde quieren llevarme. Qué he de aprender de ellas. Ojala pudiera aprovecharlas.
Pero no, no le veo ningún encanto al color gris del alma, el alma debería estar siempre estampada de colores. No le veo ventajas al estar jodido. No espero recompensa alguna por estos pesares. Cuando en clase de religión decían lo del valle de lágrimas yo aprovechaba para ausentarme.
Ojala supiera cómo curar mis tristezas.
O, al menos, las tuyas.
Pero no, no le veo ningún encanto al color gris del alma, el alma debería estar siempre estampada de colores. No le veo ventajas al estar jodido. No espero recompensa alguna por estos pesares. Cuando en clase de religión decían lo del valle de lágrimas yo aprovechaba para ausentarme.
Ojala supiera cómo curar mis tristezas.
O, al menos, las tuyas.
viernes, julio 03, 2009
Me tiro o no me tiro
Estoy al borde de un abismo, no, corrijo, de dos abismos y decido llamarla por teléfono, por si acaso.
Me dice que la pillo mal, que me llama dentro de un rato.
Decido ser cortés y postergar mi inminente inmolación.
Cumple su promesa a medias, porque no me llama al cabo de un rato sino de dos.
¿Qué tal estás? --me pregunta. Yo le digo que bien. Ella me dice que ella también, incluso mejor que yo, (¡no te fastidia!) que se ha comprado una falda monísima en las rebajas, que se ha hecho de Imagenio y que ayer se fue de fiesta y se acostó a las cuatro de la mañana, que no ha podido levantarse de la cama hasta las 3, que ahora se va al cine, que ya hablamos.
Es maja, pero he visto en Carrefour langostinos ultracongelados más empáticos que ella.
Me da rabia. Me cabreo. Me cabreo por su pusilanimidad y por la mía. Se me ha transformado la tristeza en ira y ya no me sale de los cojones suicidarme. Entro en la cocina y me corto unas rodajitas de lomo embuchado y me pongo un culín de vino y unos picos para acompañar. No abren los psiquiatras en domingos, menos mal que tengo siempre algo de embutido ibérico. Y pienso en mi tentativa, en mis dos abismos y en esa mierda de llamada telefónica.
Me cago en la vida auténtica y en todos sus sucedáneos.
Me dice que la pillo mal, que me llama dentro de un rato.
Decido ser cortés y postergar mi inminente inmolación.
Cumple su promesa a medias, porque no me llama al cabo de un rato sino de dos.
¿Qué tal estás? --me pregunta. Yo le digo que bien. Ella me dice que ella también, incluso mejor que yo, (¡no te fastidia!) que se ha comprado una falda monísima en las rebajas, que se ha hecho de Imagenio y que ayer se fue de fiesta y se acostó a las cuatro de la mañana, que no ha podido levantarse de la cama hasta las 3, que ahora se va al cine, que ya hablamos.
Es maja, pero he visto en Carrefour langostinos ultracongelados más empáticos que ella.
Me da rabia. Me cabreo. Me cabreo por su pusilanimidad y por la mía. Se me ha transformado la tristeza en ira y ya no me sale de los cojones suicidarme. Entro en la cocina y me corto unas rodajitas de lomo embuchado y me pongo un culín de vino y unos picos para acompañar. No abren los psiquiatras en domingos, menos mal que tengo siempre algo de embutido ibérico. Y pienso en mi tentativa, en mis dos abismos y en esa mierda de llamada telefónica.
Me cago en la vida auténtica y en todos sus sucedáneos.
martes, junio 30, 2009
Cuadernos
Hoy me he dado cuenta de que soy Comprador Compulsivo de Cuadernos (CCC). Cuando uno no tiene pareja puede ser comprador compulsivo de lo que le dé la gana. O de lo que le permita su banco, para ser más exactos.
Ya que tengo una enfermedad mental, me alegro de que sea esta. Si fuera comprador compulsivo de berlinas de gran cilindrada tendría un grave problema. Porque además de un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) padecería una Frustración Grandísima (FG), de 12 cilindros en V o más.
Me he pasado todo el domingo echando de menos una armonía y una paz dominical que nunca tuve en mi vida. En un momento determinado he hecho de pareja de mí mismo y me he regañado: levántate ahora mismo, déjate de tonterías y cuelga las cortinas, que llevan un mes esperando a que cojas la taladradora y hagas unos agujeros.
Luego he visto los dos últimos Moleskines que he comprado. Tumbados en la estantería, bien abrigados en celofán, esperando pacientes unas letras que no se sabe cuándo llegarán.
En días como hoy me gustaría ser un maldito cuaderno y que alguien me escribiera en vez de tener que hacerlo yo, me da igual que fuera una receta de pollo al ajillo o un poema desgarrado, una lista de la compra o una carta de reclamación.
Siempre me han caído mal los domingos.
En cambio, siempre me han caído bien los cuadernos.
Ya que tengo una enfermedad mental, me alegro de que sea esta. Si fuera comprador compulsivo de berlinas de gran cilindrada tendría un grave problema. Porque además de un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) padecería una Frustración Grandísima (FG), de 12 cilindros en V o más.
Me he pasado todo el domingo echando de menos una armonía y una paz dominical que nunca tuve en mi vida. En un momento determinado he hecho de pareja de mí mismo y me he regañado: levántate ahora mismo, déjate de tonterías y cuelga las cortinas, que llevan un mes esperando a que cojas la taladradora y hagas unos agujeros.
Luego he visto los dos últimos Moleskines que he comprado. Tumbados en la estantería, bien abrigados en celofán, esperando pacientes unas letras que no se sabe cuándo llegarán.
En días como hoy me gustaría ser un maldito cuaderno y que alguien me escribiera en vez de tener que hacerlo yo, me da igual que fuera una receta de pollo al ajillo o un poema desgarrado, una lista de la compra o una carta de reclamación.
Siempre me han caído mal los domingos.
En cambio, siempre me han caído bien los cuadernos.
lunes, junio 29, 2009
El orden
Durante un tiempo llevó una vida muy desordenada.
Luego fue poniendo orden y le quedó una vida muy aburrida.
Luego fue poniendo orden y le quedó una vida muy aburrida.
jueves, junio 25, 2009
miércoles, junio 24, 2009
Esta tarde
Iba por la calle esta tarde y he visto a dos punkis discutiendo.
Sé que eran punkis por los pantalones negros ajustados las botas (sólo un punki muy devoto y muy responsable, o un miembro de las fuerzas de seguridad del Estado, pueden llevar botas con el calor que hacía) los correajes,, las camisetas rotas, los pelos de punta... no cabe ninguna duda de que eran punkis.
El punki chico movía los brazos y hablaba en voz alta. La punki tenía la cabeza baja, los ojos en el suelo. Cuando me he fijado más me he dado cuenta de que estaba llorando.
Da mucha pena ver llorar a una punki. Los ves drogarse y te parece normal, o dando paradas a las papeleras, pero ver a una punki llorar me ha conmovido profundamente. Hacía demasiado calor, quizá yo estaba sensible, pero verla así, con sus tatuajes y sus imperdibles y unos lagrimones rodándoles por sus mejillas de punki, me ha sumido en una profunda desolación.
He seguido caminando y las preguntas me acorralaban. ¿En qué clase de mundo vivimos, que hasta los punkis lloran? ¿Sabe el padre de esa chica (tendría unos 17) lo que está pasando su hija? Porque las punkis también tienen padres, no se reproducen por esporas. Y sobre todo ¿tendrá el cuerpo la pobrecita, cuando llegue a casa, para ponerse a los Clash o tendrá que consolarse con Stevie Wonder?
Sé que eran punkis por los pantalones negros ajustados las botas (sólo un punki muy devoto y muy responsable, o un miembro de las fuerzas de seguridad del Estado, pueden llevar botas con el calor que hacía) los correajes,, las camisetas rotas, los pelos de punta... no cabe ninguna duda de que eran punkis.
El punki chico movía los brazos y hablaba en voz alta. La punki tenía la cabeza baja, los ojos en el suelo. Cuando me he fijado más me he dado cuenta de que estaba llorando.
Da mucha pena ver llorar a una punki. Los ves drogarse y te parece normal, o dando paradas a las papeleras, pero ver a una punki llorar me ha conmovido profundamente. Hacía demasiado calor, quizá yo estaba sensible, pero verla así, con sus tatuajes y sus imperdibles y unos lagrimones rodándoles por sus mejillas de punki, me ha sumido en una profunda desolación.
He seguido caminando y las preguntas me acorralaban. ¿En qué clase de mundo vivimos, que hasta los punkis lloran? ¿Sabe el padre de esa chica (tendría unos 17) lo que está pasando su hija? Porque las punkis también tienen padres, no se reproducen por esporas. Y sobre todo ¿tendrá el cuerpo la pobrecita, cuando llegue a casa, para ponerse a los Clash o tendrá que consolarse con Stevie Wonder?
martes, junio 23, 2009
Sin título
Están a punto de estallar las margaritas.
El sol se ha subido al estrado y dirige la orquesta,
nos movemos o nos quedamos quietos cuando él lo marca.
Me queda justo un mes para cumplir 40.
Y sigo llevando música dentro, aunque ya no la sude.
Y sigo echando de menos cosas que nunca tuve.
Y eso me hace estar siempre en movimiento,
saltando por los tejados, colgado de las ramas,
siempre huyendo.
Hay un puñado de personas que sienten que las quiero.
Y es verdad que las quiero.
a algunas, incluso, sin quererlo yo.
Siguiendo una composición desordenada, arítmica, algo caótica...
han ido entrelazándose con mis intensidades.
Y ahí están.
A falta de grandes razones,
estando en turbulencias las emociones,
aprovecho, me escaqueo, y me entrego a un gazpacho bien fresquito.
Sin condiciones.
Quiera el sol que estallen de una vez las margaritas.
El sol se ha subido al estrado y dirige la orquesta,
nos movemos o nos quedamos quietos cuando él lo marca.
Me queda justo un mes para cumplir 40.
Y sigo llevando música dentro, aunque ya no la sude.
Y sigo echando de menos cosas que nunca tuve.
Y eso me hace estar siempre en movimiento,
saltando por los tejados, colgado de las ramas,
siempre huyendo.
Hay un puñado de personas que sienten que las quiero.
Y es verdad que las quiero.
a algunas, incluso, sin quererlo yo.
Siguiendo una composición desordenada, arítmica, algo caótica...
han ido entrelazándose con mis intensidades.
Y ahí están.
A falta de grandes razones,
estando en turbulencias las emociones,
aprovecho, me escaqueo, y me entrego a un gazpacho bien fresquito.
Sin condiciones.
Quiera el sol que estallen de una vez las margaritas.
lunes, junio 22, 2009
viernes, junio 19, 2009
Vuelvo
Vuelvo después de la 1,
con las ventanas abiertas.
El sol se esconde de noche
para que podamos oler mejor.
Es una buena razón.
Suena mi coche rojo
mientras bajo por la cuesta de las Perdices.
Jamás he visto una perdiz aquí.
Hay atasco para entrar al hipódromo.
Este hipódromo no es cómo el que frecuentaba Chinaski, este es pijo.
Mientras pienso en perdices, en Bukovski y en los olores de la noche de verano enfilo la avenida de la Ilustración, una calle bastante tonta de Madrid.
Paradojas.
Vuelvo después de la 1,
con las ventanas abiertas.
Vacío de razones.
Escaso de besos.
Lleno de dudas.
Al menos, vuelvo.
con las ventanas abiertas.
El sol se esconde de noche
para que podamos oler mejor.
Es una buena razón.
Suena mi coche rojo
mientras bajo por la cuesta de las Perdices.
Jamás he visto una perdiz aquí.
Hay atasco para entrar al hipódromo.
Este hipódromo no es cómo el que frecuentaba Chinaski, este es pijo.
Mientras pienso en perdices, en Bukovski y en los olores de la noche de verano enfilo la avenida de la Ilustración, una calle bastante tonta de Madrid.
Paradojas.
Vuelvo después de la 1,
con las ventanas abiertas.
Vacío de razones.
Escaso de besos.
Lleno de dudas.
Al menos, vuelvo.
viernes, junio 12, 2009
¡Adiós!
¿Cómo se sale de aquí? ¿Alguien lo sabe? ¡Exit!Me quedo sin aire. ¡Push! Un golpe. ¡Help! No veo. ¡Fuck! Tengo ganas de que acabe el día. ¡Sleep! Y de que no empiece otro. ¡Stop! Coger el coche e irme. ¡Run! Pero, ¿hacia qué lado? ¡Fast! Sí, lo haré. ¡Adiós!
martes, junio 09, 2009
Gustos
Si no te gusta el 20% de lo que ves, tienes un criterio.
Pero si no te gusta el 80% de lo que ves, tienes un problema.
Pero si no te gusta el 80% de lo que ves, tienes un problema.
domingo, junio 07, 2009
Expectativas
La realidad es todopoderosa, no conviene enfrentarse a ella, ni siquiera es recomendable llevarle la contraria.
Si ves que hace frío, antes de salir, coge un abrigo. No pienses que porque tú salgas en camiseta van a subir las temperaturas.
Estáis pensando que se me ha ido la pinza, que es de perogrullo lo que digo. No, una y otra vez a lo largo de una semana los vericuetos de nuestro cerebro imperfecto nos llevan a pensar que algo puede ser posible porque nosotros lo deseemos.
Pero la realidad no sólo es poderosa, también es caprichosa, y si un día amanece frío, y la mayoría de la gente sensata ha salido con abrigo, puede hacer que salga el sol y os metéis todos el abrigo por el... por dónde os quepa (perífrasis que usaba una prima mía, muy fina, para no decir "culo").
No estoy pesimista, la realidad es 1. todopoderosa, 2. caprichosa y además, 3. inexcrutable.
Le va mejor a ess individuos que le prestan oídos, que intentan adivinar por dónde irán los tiros, pero la realidad no sólo hará lo que le dé la gana (carácter caprichoso), lo hará a toda costa (carácter todopoderoso). y además su discurrir será imprevisible (carácter inexcrutable) Sólo accedemos a un 1% de la realidad (el clima de dentro de 2 minutos, la ley de la gravedad, las propiedades físicas de los elementos...) nuestro conocimiento sobre el comportamiento de los humanos se reduce a un 0,01%, o sea, nada.
La realidad es todopoderosa, caprichosa, inexcrutable y tenaz. Y aquí quería llegar yo hoy. Porque tiene un afán muy desarrollado en llevarnos la contraria, de tal manera que si tú te has creado unas expectativas, la realidad se empeña en machacarlas. Y lo consigue. Vamos que si lo consigue, menuda es ella.
Queridos discípulos, tú también, Rodolfo, presta atención, la máxima de hoy es: si no queréis frustraros, no tengais expectativas.
Si ves que hace frío, antes de salir, coge un abrigo. No pienses que porque tú salgas en camiseta van a subir las temperaturas.
Estáis pensando que se me ha ido la pinza, que es de perogrullo lo que digo. No, una y otra vez a lo largo de una semana los vericuetos de nuestro cerebro imperfecto nos llevan a pensar que algo puede ser posible porque nosotros lo deseemos.
Pero la realidad no sólo es poderosa, también es caprichosa, y si un día amanece frío, y la mayoría de la gente sensata ha salido con abrigo, puede hacer que salga el sol y os metéis todos el abrigo por el... por dónde os quepa (perífrasis que usaba una prima mía, muy fina, para no decir "culo").
No estoy pesimista, la realidad es 1. todopoderosa, 2. caprichosa y además, 3. inexcrutable.
Le va mejor a ess individuos que le prestan oídos, que intentan adivinar por dónde irán los tiros, pero la realidad no sólo hará lo que le dé la gana (carácter caprichoso), lo hará a toda costa (carácter todopoderoso). y además su discurrir será imprevisible (carácter inexcrutable) Sólo accedemos a un 1% de la realidad (el clima de dentro de 2 minutos, la ley de la gravedad, las propiedades físicas de los elementos...) nuestro conocimiento sobre el comportamiento de los humanos se reduce a un 0,01%, o sea, nada.
La realidad es todopoderosa, caprichosa, inexcrutable y tenaz. Y aquí quería llegar yo hoy. Porque tiene un afán muy desarrollado en llevarnos la contraria, de tal manera que si tú te has creado unas expectativas, la realidad se empeña en machacarlas. Y lo consigue. Vamos que si lo consigue, menuda es ella.
Queridos discípulos, tú también, Rodolfo, presta atención, la máxima de hoy es: si no queréis frustraros, no tengais expectativas.
miércoles, junio 03, 2009
Piedras
El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y yo tengo que reconocer que, para eso, soy muy hombre.
martes, junio 02, 2009
Lo dijo E.
E. es mujer.
"Un hombre necesita tener sexo para estar bien, en cambio, una mujer necesita estar bien para tener sexo"
"Un hombre necesita tener sexo para estar bien, en cambio, una mujer necesita estar bien para tener sexo"
domingo, mayo 31, 2009
Ancianas
Me fijo en lo que ponen en la cinta las personas que están a mi lado en la caja del supermercado. Soy un voyeur, ya lo sé.
Constato que ha aumentado el número de ancianas que se llevan whisky y otras bebidas espiritosas de alta graduación.
De pequeño yo asociaba las viejecitas a ropa de luto y rosario. Ahora el rosario y la ropa de luto la llevan unos jovencitos que se hacen llamar góticos. y las ancianas es más apropiado asociarlas con White Label y J&B.
Nos estamos haciendo europeos.
Constato que ha aumentado el número de ancianas que se llevan whisky y otras bebidas espiritosas de alta graduación.
De pequeño yo asociaba las viejecitas a ropa de luto y rosario. Ahora el rosario y la ropa de luto la llevan unos jovencitos que se hacen llamar góticos. y las ancianas es más apropiado asociarlas con White Label y J&B.
Nos estamos haciendo europeos.
viernes, mayo 29, 2009
No
Tenemos el no y tenemos el sí.
Damos el no y damos el sí.
Compartimos el no y también el sí.
Hay gente de no.
Y hay gente de sí.
Aunque la mayoría somos sí o somos no
dependiendo del día.
Lleva ya un par de semanas instalada en el no.
No para mí, no para ella y no para todos sus compañeros.
Al principio, yo le hacía cosquillas, le metía la mano debajo de la blusa (eso siempre le ha hecho reír, y la risa es el paradigma del sí) pero ya no. Ya todo no, de un tiempo a esta parte todo es no.
Me pregunto qué habrá después de sus noes, aparte de tierra quemada. Me pregunto si nacerán síes tímidos, o habrá un gran sí que se ocultaba debajo de todos esos noes.
No lo sé. Y no sé si me quedaré hasta el final. Para preservar mi ramillete de síes preferidos yo también debo decir, alguna vez, no.
Damos el no y damos el sí.
Compartimos el no y también el sí.
Hay gente de no.
Y hay gente de sí.
Aunque la mayoría somos sí o somos no
dependiendo del día.
Lleva ya un par de semanas instalada en el no.
No para mí, no para ella y no para todos sus compañeros.
Al principio, yo le hacía cosquillas, le metía la mano debajo de la blusa (eso siempre le ha hecho reír, y la risa es el paradigma del sí) pero ya no. Ya todo no, de un tiempo a esta parte todo es no.
Me pregunto qué habrá después de sus noes, aparte de tierra quemada. Me pregunto si nacerán síes tímidos, o habrá un gran sí que se ocultaba debajo de todos esos noes.
No lo sé. Y no sé si me quedaré hasta el final. Para preservar mi ramillete de síes preferidos yo también debo decir, alguna vez, no.
miércoles, mayo 27, 2009
Hormonas
Hoy estoy contento.
Sin razón aparente, sin permiso, sin futuro...
Yo creo que es hormonal.
La vida entera es hormonal.
Pero, como no se sabe bastante de cómo funcionan las hormonas, la vida es críptica y hormonal, estamos a expensas de nuestras glándulas. Puede que parezca redundante pero nuestras glándulas nos tienen cogidos por los... por las gónadas.
Pero hoy me importa un pito, porque estoy contento.
Sin razón aparente, sin permiso, sin futuro...
Yo creo que es hormonal.
La vida entera es hormonal.
Pero, como no se sabe bastante de cómo funcionan las hormonas, la vida es críptica y hormonal, estamos a expensas de nuestras glándulas. Puede que parezca redundante pero nuestras glándulas nos tienen cogidos por los... por las gónadas.
Pero hoy me importa un pito, porque estoy contento.
martes, mayo 26, 2009
Frase
"Sólo con quien te ama puedes mostrarte débil sin provocar una reacción de fuerza."
Theodor W. Adorno
1903-1969. Filósofo alemán
Theodor W. Adorno
1903-1969. Filósofo alemán
lunes, mayo 25, 2009
Pipas
Quedaron para dar un paseo. Charlaron y comieron pipas. Qué tarde tan agradable.
Unos días después volvieron a quedar. Charlaron, pasearon y comieron pipas. Y fueron al cine. ¿Te apetece un cartucho de palomitas? No, demasiada sal. A la salida se despidieron y cada uno a su casa. Agradable.
El jueves pasado también quedaron para dar un paseo. Charlaron y comieron pipas. Una tarde deliciosa. En vez de ir al cine, ella propuso tomar una horchata. Hasta mañana.
El fin de semana comieron pipas, pasearon, tomaron horchata y charlaron. Es que en fin de semana hay tiempo para todo.
Seis meses después habían deglutido unos doce kilos de pipas, ciento cincuenta horchatas y la cartelera no tenía secretos para ellos.
De repente una tarde y sin previo aviso ella estalló: Roberto, no lo soporto más. Antes me gustaban. Pero es que van a salirme las pipas por las orejas. Odio las pipas, odio la horchata y estoy empezando a odiar el cine. Estoy harta de pasear contigo como si fuéramos un seminarista de Cuenca y su prima autista ¡¡Por Dios, méteme mano!! ¡¡Por lo que más quieras!! Haz algo, que no aguanto más.
Él la miró como se mira a alguien que acaba de saltar una valla prohibida, alguien que acaba de robar en una tienda delante de ti, como mira el policía al convicto, como si ella estuviera equivocada.
No supo qué decir. No dijo nada.
Unos días después volvieron a quedar. Charlaron, pasearon y comieron pipas. Y fueron al cine. ¿Te apetece un cartucho de palomitas? No, demasiada sal. A la salida se despidieron y cada uno a su casa. Agradable.
El jueves pasado también quedaron para dar un paseo. Charlaron y comieron pipas. Una tarde deliciosa. En vez de ir al cine, ella propuso tomar una horchata. Hasta mañana.
El fin de semana comieron pipas, pasearon, tomaron horchata y charlaron. Es que en fin de semana hay tiempo para todo.
Seis meses después habían deglutido unos doce kilos de pipas, ciento cincuenta horchatas y la cartelera no tenía secretos para ellos.
De repente una tarde y sin previo aviso ella estalló: Roberto, no lo soporto más. Antes me gustaban. Pero es que van a salirme las pipas por las orejas. Odio las pipas, odio la horchata y estoy empezando a odiar el cine. Estoy harta de pasear contigo como si fuéramos un seminarista de Cuenca y su prima autista ¡¡Por Dios, méteme mano!! ¡¡Por lo que más quieras!! Haz algo, que no aguanto más.
Él la miró como se mira a alguien que acaba de saltar una valla prohibida, alguien que acaba de robar en una tienda delante de ti, como mira el policía al convicto, como si ella estuviera equivocada.
No supo qué decir. No dijo nada.
domingo, mayo 24, 2009
viernes, mayo 22, 2009
Haciendo guardia
Dice internet que llevo 14 546 días en este mundo, y hoy me parece un largo camino. Tampoco se puede decir que me haya servido de mucho.
Estaba mejor hace 14.350 días aprox, sólo tenía que berrear y berrear hasta que mi madre adivinara si quería una teta, tirarme un eructo o que me cambiaran el pañal. Esas tres cosas eran importantes para mí. El resto me daba igual.
¡Ay, qué tiempos aquellos! Yo hacía una mueca rara y enseguida había alguien cerca que lo interpretaba como una sonrisa. Sonaban alharacas y elogios a mi buen talante y a mi precocidad psicomotriz.
Vaya mierda, anda que no se ha complicado todo. Ahora, por ejemplo, para conseguir una teta tengo que esbozar mi mejor sonrisa, entornar los ojos con precisión de cirujano y hacer otros malabarismos que ni te imaginas ¡¡y por una teta estándar, ni siquiera es la gloriosa teta de mi madre!!
Dice internet que, sólo en USA, hay 125,897 personas que se llaman como yo. Uso este dato como un antidoto contra mi egocentrismo.
En cambio, que se llamen John hay casi 3,7 millones. Uso este dato para sentirme original y diferente.
Me quiero.
A estas horas no me quiere nadie, están todos dormidos.
No lo dice internet, pero lo sé yo.
Por eso, esta noche, me quiero yo.
Por eso no me he ido a dormir todavía: estoy de guardia.
En cuanto se despierte alguien que me quiera, me acuesto.
Siempre es bueno que haya despierto alguien que te quiera.
Por si acaso.
Estaba mejor hace 14.350 días aprox, sólo tenía que berrear y berrear hasta que mi madre adivinara si quería una teta, tirarme un eructo o que me cambiaran el pañal. Esas tres cosas eran importantes para mí. El resto me daba igual.
¡Ay, qué tiempos aquellos! Yo hacía una mueca rara y enseguida había alguien cerca que lo interpretaba como una sonrisa. Sonaban alharacas y elogios a mi buen talante y a mi precocidad psicomotriz.
Vaya mierda, anda que no se ha complicado todo. Ahora, por ejemplo, para conseguir una teta tengo que esbozar mi mejor sonrisa, entornar los ojos con precisión de cirujano y hacer otros malabarismos que ni te imaginas ¡¡y por una teta estándar, ni siquiera es la gloriosa teta de mi madre!!
Dice internet que, sólo en USA, hay 125,897 personas que se llaman como yo. Uso este dato como un antidoto contra mi egocentrismo.
En cambio, que se llamen John hay casi 3,7 millones. Uso este dato para sentirme original y diferente.
Me quiero.
A estas horas no me quiere nadie, están todos dormidos.
No lo dice internet, pero lo sé yo.
Por eso, esta noche, me quiero yo.
Por eso no me he ido a dormir todavía: estoy de guardia.
En cuanto se despierte alguien que me quiera, me acuesto.
Siempre es bueno que haya despierto alguien que te quiera.
Por si acaso.
jueves, mayo 21, 2009
miércoles, mayo 20, 2009
Stairway to heaven
No ocurren las cosas cuando las deseamos. Ocurren cuando ellas quieren. Las cosas son muy suyas.Llegan los trenes y, si no subimos, pasan.
Hay gente que ve pasar los trenes y gente que sube a ellos. No hay más.
"Es que no estoy completamente seguro de que este sea el momento en el que deba tomar esta decisión, es demasiado importante, puede cambiarme la vida" la frase era demasiado larga para una simple rana. No dio el salto y le pasó por encima la rueda del tren. Una rueda, dos ruedas, tres ruedas, así hasta veinte ruedas. La charca estaba al otro lado y el metal del rail estaba tibio y agradable al atardecer.
Así es la vida, un tren que nos arrolla, que no pregunta.
No ocurren las cosas cuando las deseamos. Ocurren cuando ellas quieren.
Y así somos nosotros, ranas, muy poquito más. Ranas pretenciosas.
Por eso, si ves una escalera en medio de la calle, aunque no lo entiendas, aunque no lo esperes, aunque no fueran tus planes, tómala. Quizá lleve al cielo.
martes, mayo 19, 2009
lunes, mayo 18, 2009
M30
Vuelvo del centro por la M30,
Dentro del túnel no se puede pasar de 70.
A la altura del desvío de la A4 la echo de menos.
Es una punzada dulce, más de domingo que de sábado, ciertamente es una punzada dulce e inoportuna.
Echo de menos a una persona difusa, incierta. No puedo decir que la tuve, menos aún que llegara a conocerla.
¿Entonces por qué y cómo la echo de menos?
Pues es muy sencillo, porque en el echar de menos como en el amar es mucho más importante el proceso que el objeto. Por mucho que la literatura haya sostenido tanto tiempo lo contrario.
Pasa también con el viajar, es mucho más importante el movimiento que el destino. Hay viajes a Guadalajara más significativos que una Rivera Maya. Es el proceso, no es el destino. Pasa en el mirar un cuadro, pasa en el escuchar una sinfonía. No pasa en un fondo de inversión, eso está claro.
Y en el proceso del pensar y el transitar por la M30 he bajado el pie de más y he puesto, sin querer, el coche a 100. Durante un buen rato.
A ver cómo le explico yo a este agente de la policía municipal que me ha parado, que lo importante es el proceso, no el objeto. Para mí, que éste no va a estar muy por la labor.
Dentro del túnel no se puede pasar de 70.
A la altura del desvío de la A4 la echo de menos.
Es una punzada dulce, más de domingo que de sábado, ciertamente es una punzada dulce e inoportuna.
Echo de menos a una persona difusa, incierta. No puedo decir que la tuve, menos aún que llegara a conocerla.
¿Entonces por qué y cómo la echo de menos?
Pues es muy sencillo, porque en el echar de menos como en el amar es mucho más importante el proceso que el objeto. Por mucho que la literatura haya sostenido tanto tiempo lo contrario.
Pasa también con el viajar, es mucho más importante el movimiento que el destino. Hay viajes a Guadalajara más significativos que una Rivera Maya. Es el proceso, no es el destino. Pasa en el mirar un cuadro, pasa en el escuchar una sinfonía. No pasa en un fondo de inversión, eso está claro.
Y en el proceso del pensar y el transitar por la M30 he bajado el pie de más y he puesto, sin querer, el coche a 100. Durante un buen rato.
A ver cómo le explico yo a este agente de la policía municipal que me ha parado, que lo importante es el proceso, no el objeto. Para mí, que éste no va a estar muy por la labor.
domingo, mayo 17, 2009
El cielo
Hoy el cielo de Madrid está lleno de nubes. Va del blanco al gris y no hay quien le saque de ahí. Hace unos días estaba azul perfecto. Doy vueltas, lo miro del derecho y del revés. Nada. Es como si lo hubieran tapiado. "Hola, estoy aquí". Nada.
Ójala yo fuera un tipo fuerte a quien le da igual el color del cielo. Ójala yo fuera paciente y pudiera sentarme a esperar a que se fueran las nubes. Ójala fuera un tipo talentoso que supiera descifrar azules en estos blancos y grises. Ójala yo fuera un niño y me entretuviera jugando con la arena en vez de levantar la vista buscando el sol.
Pero no. No lo soy.
Ójala yo fuera un tipo fuerte a quien le da igual el color del cielo. Ójala yo fuera paciente y pudiera sentarme a esperar a que se fueran las nubes. Ójala fuera un tipo talentoso que supiera descifrar azules en estos blancos y grises. Ójala yo fuera un niño y me entretuviera jugando con la arena en vez de levantar la vista buscando el sol.
Pero no. No lo soy.
viernes, mayo 15, 2009
Domingo
Estamos leyendo en la cama, tirados, a las 7 de la tarde.
-Papá ¿una "montaña que se mueve"?
("Montaña que se mueve" es un juego que inventé para su hermano mayor que consiste en que yo me pongo a cuatro patas y ella se encarama y se agarra con todas sus fuerzas y yo tengo que moverme hasta hacerla caer)
-Ya no podemos jugar, eres muy grande, no tengo fuerzas.
-Por favor, papá, la última de mi vida, no te lo vuelvo a pedir, de verdad.
-Bueno, vale.
Se sube y entrelaza los brazos y las piernas y no hay manera de tirarla. Tengo que conseguir que se ría, o que se despiste y afloje, esperar el momento, si no, no hay manera. Me empleo a fondo y, por fin, lo consigo.
-¡¡Otra!!
-Pero, qué dices, era la última.
-No vale, era de calentamiento.
-Qué morro tienes, no puedo, estoy rendido.
-Entonces una "peleílla".
Me río. Para mis adentros pienso que me va a dar mucha pena cuando crezca y ya no se acuerde de estos juegos, de estas tardes de domingo en que pasamos de leer tranquilamente a retozar como el león grandote y el cachorro escuálido que somos.
-Papá ¿una "montaña que se mueve"?
("Montaña que se mueve" es un juego que inventé para su hermano mayor que consiste en que yo me pongo a cuatro patas y ella se encarama y se agarra con todas sus fuerzas y yo tengo que moverme hasta hacerla caer)
-Ya no podemos jugar, eres muy grande, no tengo fuerzas.
-Por favor, papá, la última de mi vida, no te lo vuelvo a pedir, de verdad.
-Bueno, vale.
Se sube y entrelaza los brazos y las piernas y no hay manera de tirarla. Tengo que conseguir que se ría, o que se despiste y afloje, esperar el momento, si no, no hay manera. Me empleo a fondo y, por fin, lo consigo.
-¡¡Otra!!
-Pero, qué dices, era la última.
-No vale, era de calentamiento.
-Qué morro tienes, no puedo, estoy rendido.
-Entonces una "peleílla".
Me río. Para mis adentros pienso que me va a dar mucha pena cuando crezca y ya no se acuerde de estos juegos, de estas tardes de domingo en que pasamos de leer tranquilamente a retozar como el león grandote y el cachorro escuálido que somos.
jueves, mayo 14, 2009
La otra noche

La otra noche llegaste tarde. Venías de una fiesta con la ropa descolocada, oliendo a humo de tabaco, acelerada. Me despertaste con una sonrisa dura y cómplice, retadora. Tu cara muy cerca de la mía, mostrándome varios gintonics. No podías esperar. Me preguntaste: ¿Y tú por qué escribes? ¿Por qué escribes eso? ¿Por qué escribes así?
La otra noche llegaste tarde. Y te contesté recién salido del sueño, con toda la verdad de la que soy capaz a las 4 de la mañana (que no es mucha: es toda): "Puede que sea un arrebato, o un desencanto, pero he visto corazones sangrando. Lo he visto en las luces de dos vespinos que se alejan. En una calle de Valladolid. Quién sabe, quizá sean el tuyo y el mío. ¿Que por qué escribo? Pues tenía que contarlo, no querrías que me lo quedara dentro"
-"No me digas eso, no seas cabrón, que sabes que Ricardo me ha traído esta noche en moto"
Vida conyugal
A cierta distancia te tengo.Te espero.
Somos dos.
Somos uno.
No me toques. No te acerques. Por favor, por favor no te vayas.
Después de unos años nos queda esto. Y no sé si es una fortuna o una ruina. Es lo que tengo, es lo que soy. A nadie puedo echar la culpa, aunque, estás tan a mano que estoy tentada.
Las ventanas son los ojos de mi casa, sí. ¿Por qué lloran los colchones?
miércoles, mayo 13, 2009
Lo siento
No voy a ser nunca el gentleman inglés que habla del tiempo.
Lo siento.
Y cada vez que te encuentre te veré desnuda, tumbada encima de mí, con el pelo revuelto.
Lo siento.
Me gusta tu risa loca, tu llanto callado, tu pudor, tu secreto, el calor de tu boca.
Lo siento.
Me gusta que llegues sin maquillaje y digas que me has echado de menos.
Lo siento.
No, no lo siento.
Lo siento.
Y cada vez que te encuentre te veré desnuda, tumbada encima de mí, con el pelo revuelto.
Lo siento.
Me gusta tu risa loca, tu llanto callado, tu pudor, tu secreto, el calor de tu boca.
Lo siento.
Me gusta que llegues sin maquillaje y digas que me has echado de menos.
Lo siento.
No, no lo siento.
lunes, mayo 11, 2009
Venecia
viernes, mayo 08, 2009
Una de ésas
Mira que estaba a punto de terminarte unos versos, pero...
Tenia en la punta de los dedos un sms cariñoso y...
Pasé al lado de la tienda de flores y unas margarias me lamaron,
Estaba a punto de cogerlas y me acordé de que eres una de esas chicas a las que no le gusta que le regalen flores.
Tenia en la punta de los dedos un sms cariñoso y...
Pasé al lado de la tienda de flores y unas margarias me lamaron,
Estaba a punto de cogerlas y me acordé de que eres una de esas chicas a las que no le gusta que le regalen flores.
martes, mayo 05, 2009
Tormenta
Cuando ordeno los calcetines se me desordena la vida.
Llevo las camisas planchadas y luzco un caos existencial cada día más grande, qué tontería. Será que me salen arrugas en el alma para compensar la raya de los pantalones.
Todo pulcro, todo ordenado: se avecina una tormenta.
Llevo las camisas planchadas y luzco un caos existencial cada día más grande, qué tontería. Será que me salen arrugas en el alma para compensar la raya de los pantalones.
Todo pulcro, todo ordenado: se avecina una tormenta.
martes, abril 28, 2009
lunes, abril 27, 2009
Martes
Es verdad que nos reímos, Es verdad que estuvimos charlando en su coche mientras llovía afuera. Es verdad que recorrimos Paris de noche en bicicleta. Es verdad que nos reímos, que nos abrazamos, que me ganó al billar. Es verdad que desayunamos al sol y cenamos a la luna. Es verdad que se durmió a mi lado. Es verdad que despertamos juntos. Es verdad que nos reímos, Es verdad que se buscaron nuestras bocas. Es verdad que se encontraron. Es verdad que vino en tren y que se fue volando. Y en cada momento preciso cada una de esas cosas fue más verdad si cabe.
Pero hoy tengo que escribirlo.
Porque este maldito martes se empeña en decir que todo fue mentira.
Y le da igual que yo pueda aportar pruebas como esta imagen que de tan explícita es casi pornográfica.
Es verdad que hicimos el amor en la playa.
Pero hoy tengo que escribirlo.
Porque este maldito martes se empeña en decir que todo fue mentira.
Y le da igual que yo pueda aportar pruebas como esta imagen que de tan explícita es casi pornográfica.
Es verdad que hicimos el amor en la playa.
viernes, abril 24, 2009
jueves, abril 23, 2009
Frase
"Lo mejor que podemos hacer en favor de quienes nos aman es seguir siendo felices."
Alain. Filósofo francés
Alain. Filósofo francés
martes, abril 21, 2009
Se puede
Se puede vivir sin música. Se puede vivir sin helados. Se puede vivir sin leer. Se puede vivir sin caricias. Se puede vivir sin tumbarse al sol desnudo. Se puede vivir sin luna. Se puede vivir sin aprender. Sin llorar. Se puede vivir sin reír. Se puede vivir sin amigos. Se puede vivir sin sexo. Es más difícil pero también se puede vivir sin sonreír. Se puede vivir sin hablar o hablando sólo de cosas triviales. Se puede vivir sin vino, sin poesía, sin atardeceres rojos y sin amaneceres en compañía. Se puede vivir sin que te abracen, sin abrazar, sin flores. Se puede vivir sin conocer el mar, sin haber pisado la arena de una playa con los pies descalzos. Se puede. Estoy seguro de que se puede.
Pero yo no quiero.
Pero yo no quiero.
lunes, abril 20, 2009
La azotea
No subimos a la azotea para intentar arreglar nada. Lo hicimos por el puro placer. Porque la azotea es mi sitio favorito de una casa. Resultó también ser su lugar favorito. Hacía fresco, pero el sol había calentado las baldosas. Nos tumbamos. Al poco, el sol hizo como que se despedía, y, en efecto, se fue. Y aparecieron un montón de estrellas sobre nuestras cabezas. Las estrellas son mucho más hermosas que el sol. Pero son de otra manera, no sé, más discretas y prudentes. A diferencia del sol, o de la luna, ellas siempre están ahí. Pero no se encienden hasta que el astro rey se ha marchado. Para no hacerle sombra. Para no molestar. Son más en número, son, además, más hermosas, y lo saben. Pero ahí se quedan, ensimismadas, a sus cosas, ocultas mientras el sol se pasea de un lado al otro del cielo.
–¿Te imaginas lo que debe ser salir con alguien que no sabe mirar a las estrellas?
–Uf, qué pereza, yo creo que no podría.
–¿Te imaginas lo que debe ser salir con alguien que no sabe mirar a las estrellas?
–Uf, qué pereza, yo creo que no podría.
sábado, abril 18, 2009
Algo íntimo
Me besó tan formal, sonrió tan poco, habló de cosas tan livianas, lo hizo tan seria, me miró tan poco y se sentó tan lejos, que todos notaron que entre nosotros había algo íntimo.
viernes, abril 17, 2009
Manos
Me han acusado tantas veces de que me invento todo lo que escribo en este blog... pues hoy voy a contar una historia real, que me ha pasado a mí, hoy mismo, con pelos y señales.
Suelo desayunar en una cafetería que hay al lado de mi oficina, en la misma calle Alberto Alcocer, a unos 50 metros. Una tostada, zumo de naranja, café con leche en vaso, un cruasán a la plancha y un donut de chocolate. Soy un tipo parco en los desayunos. Quiero decir que no hablo con nadie. Suelo coincidir con la misma gente a la misma hora. Pero como todos saben que soy parco en los desayunos nadie me dirige la palabra. Yo se lo agradezco de corazón.
Hay una camarera delgada, de treintaytantos, con media melena lacia de pelo negro. La piel blanca. Desde el primer día que desayuné aquí me fijé en ella. Más bien me fijé en sus manos. Manos flacas y pequeñas, pero cargadas de una energía especial. Las manos de la camarera se mueven como si tuvieran vida propia, como si danzaran según una coreografía. Esas manos tienen un don, y no es sólo untando la mantequilla. Se mueven rápido y hablan. Hablan entre sí y hablan conmigo. Tienen la locuacidad de la que carece su propietaria. Y también tienen la locuacidad de la que carezco yo.
Con la misma concupiscencia con la que otros clientes le miran el culo o las tetas yo observo las manos de la camarera. Y son ya muchos desayunos. El deseo ha ido creciendo. Quizá podría haberlo controlado. Pero, no, muy al contrario, lo he dejado crecer. Hasta llegar a desbordarse. Es un deseo pequeño, tan pequeño que ni desbordándose escandaliza: que esas manos me toquen. Esas manos son tan ágiles, su evolucionar es tan grácil, son tan precisas y delicadas, que me imagino todo yo convertido en napolitana, churro, porra o sobrecito de azúcar. Alguno estará tentado de pensar que eso es amor. Me temo que no, es deseo, sensualidad en estado puro.
Sí, ya lo sé. Que soy un pervertido. Que si fuera normal tendría como fantasía que me llevo a la camarera al almacén y consumo con ella (de consumar, no de consumir) un coito entre cajas de cocacola (de consumir, no de consumar). Y no esa lujuria de "sobrecito de azúcar". ¡¡Guarro!!
Pero a mí me pierden sus manos. Me ponen, qué le voy a hacer.
Algo deben haber notado, ellas, las manos, ya que hoy, sin que me percatara, han puesto sobre la mesa una servilleta, entre el zumo y el café con leche en vaso, esta nota que reproduzco:
¿Se habrá dado cuenta la camarera de lo que han escrito sus manos? ¿Sabrá que me lo han mandado a mí? He levantado la vista y he visto a esas dos manos entrar en el almacen, sujetando al resto de la camarera por las muñecas. Ella no entendía nada. Yo sí. Me he levantado y las he seguido. Y ha pasado lo que tenía qie pasar.
Después, mientras alisaban el delantal y atusaban el pelo. La camarera ha dicho: "Eres un pedazo de capullo, te lo digo con cariño".
Quizá algún día entienda a las mujeres, pero no creo que nunca llegue a comprender sus manos.
(*) "Todo el mundo espera más de la vida, unos se atreven a ir a por ello y otros no"
Suelo desayunar en una cafetería que hay al lado de mi oficina, en la misma calle Alberto Alcocer, a unos 50 metros. Una tostada, zumo de naranja, café con leche en vaso, un cruasán a la plancha y un donut de chocolate. Soy un tipo parco en los desayunos. Quiero decir que no hablo con nadie. Suelo coincidir con la misma gente a la misma hora. Pero como todos saben que soy parco en los desayunos nadie me dirige la palabra. Yo se lo agradezco de corazón.
Hay una camarera delgada, de treintaytantos, con media melena lacia de pelo negro. La piel blanca. Desde el primer día que desayuné aquí me fijé en ella. Más bien me fijé en sus manos. Manos flacas y pequeñas, pero cargadas de una energía especial. Las manos de la camarera se mueven como si tuvieran vida propia, como si danzaran según una coreografía. Esas manos tienen un don, y no es sólo untando la mantequilla. Se mueven rápido y hablan. Hablan entre sí y hablan conmigo. Tienen la locuacidad de la que carece su propietaria. Y también tienen la locuacidad de la que carezco yo.
Con la misma concupiscencia con la que otros clientes le miran el culo o las tetas yo observo las manos de la camarera. Y son ya muchos desayunos. El deseo ha ido creciendo. Quizá podría haberlo controlado. Pero, no, muy al contrario, lo he dejado crecer. Hasta llegar a desbordarse. Es un deseo pequeño, tan pequeño que ni desbordándose escandaliza: que esas manos me toquen. Esas manos son tan ágiles, su evolucionar es tan grácil, son tan precisas y delicadas, que me imagino todo yo convertido en napolitana, churro, porra o sobrecito de azúcar. Alguno estará tentado de pensar que eso es amor. Me temo que no, es deseo, sensualidad en estado puro.
Sí, ya lo sé. Que soy un pervertido. Que si fuera normal tendría como fantasía que me llevo a la camarera al almacén y consumo con ella (de consumar, no de consumir) un coito entre cajas de cocacola (de consumir, no de consumar). Y no esa lujuria de "sobrecito de azúcar". ¡¡Guarro!!
Pero a mí me pierden sus manos. Me ponen, qué le voy a hacer.
Algo deben haber notado, ellas, las manos, ya que hoy, sin que me percatara, han puesto sobre la mesa una servilleta, entre el zumo y el café con leche en vaso, esta nota que reproduzco:
Después, mientras alisaban el delantal y atusaban el pelo. La camarera ha dicho: "Eres un pedazo de capullo, te lo digo con cariño".
Quizá algún día entienda a las mujeres, pero no creo que nunca llegue a comprender sus manos.
(*) "Todo el mundo espera más de la vida, unos se atreven a ir a por ello y otros no"
jueves, abril 16, 2009
Un trozo
Tengo un dolor en el estómago.
Como si se me hubiera atragantado algún trozo de la vida.
Por no masticarlo bien.
O porque estaba pasado de fecha.
O simplemente porque no era digerible: no es de nadie la culpa.
Lo noto en que escribo por los rincones, en posturas incómodas, en papeles sueltos. Escribo como vomita el borracho antes de volver a casa. Para que no se me quede nada malo dentro. Tampoco nada bueno. Coloco siempre la fecha en una esquina. A la manera en que la han de llevar los billetes de los trenes.
Cuelgan los racimos de flores blancas de la glicinia sobre el banco de madera.
Y no hay nadie sentado en él.
Tengo el banco de madera, tengo el blanco de las flores, tengo el cielo, naranja por las noches, y de azules briosos por el día. Y tengo un dolor en el estómago, como si, por comérmela deprisa, se me hubiera atragantado algún trozo de la vida.
martes, abril 14, 2009
Burbuja
La piel de la burbuja.
Sabe uno que es frágil.
Que si no, no sería burbuja, sería bola de billar.
No podríamos ver a través de ella, ni se elevaría sublimando nuestro ánimo.
Sabemos que su vida es corta. Por naturaleza.
Pero a pesar de ello, nos duele en lo más íntimo cuando explota.
Desaparece.
Y queda sólo una gotita de jabón.
Sabe uno que es frágil.
Que si no, no sería burbuja, sería bola de billar.
No podríamos ver a través de ella, ni se elevaría sublimando nuestro ánimo.
Sabemos que su vida es corta. Por naturaleza.
Pero a pesar de ello, nos duele en lo más íntimo cuando explota.
Desaparece.
Y queda sólo una gotita de jabón.
domingo, abril 12, 2009
Capas
En junio quedé varias noches con una rubia que tenía 1,5 capas.
La última chica con la que salí, a mediados de enero, era flaca y tenía 3 capas.
Estuve casado 3 años con una mujer de mediana estatura y de 1 capa.
La primera novia, allá por mis 17, tenía 0 capas pero luego se las fue poniendo, vaya por Dios.
De protección, se entiende.
La última chica con la que salí, a mediados de enero, era flaca y tenía 3 capas.
Estuve casado 3 años con una mujer de mediana estatura y de 1 capa.
La primera novia, allá por mis 17, tenía 0 capas pero luego se las fue poniendo, vaya por Dios.
De protección, se entiende.
sábado, abril 11, 2009
Entender
miércoles, abril 08, 2009
Debilidad
Puede que en algunos momentos de debilidad me comporte como una persona respetable.
O incluso sensata.
Vale, está muy feo, lo reconozco.
Pero me lo puedo permitir puesto que soy un hombre con los pies bien anclados en el cielo.
O incluso sensata.
Vale, está muy feo, lo reconozco.
Pero me lo puedo permitir puesto que soy un hombre con los pies bien anclados en el cielo.
Me quiso V
Lo justito.
Fue apenas una ilusión, una tontería y traspasar la línea.
3 días. ¿Qué son 3 días? 3 gotas en el mar. Nada serio.
No se puede decir que fuera querer algo que duró tan poco.
¿Un año? ¿Qué es un año?
Fue apenas una ilusión, una tontería y traspasar la línea.
3 días. ¿Qué son 3 días? 3 gotas en el mar. Nada serio.
No se puede decir que fuera querer algo que duró tan poco.
¿Un año? ¿Qué es un año?
martes, abril 07, 2009
Me quiso IV
lunes, abril 06, 2009
Me quiso III
domingo, abril 05, 2009
Me quiso II
La quise unos cuantos días. Fueron pocos. Exactamente 3: un fin de semana O quizá es que a uno siempre le parecen pocos.
Pero la quise fenomenal. Eso lo tengo claro. Le preparé un carnet de princesa, qué digo de princesa: ¡de reina! La llamaba a todas horas y me costaba tanto colgar. Las cosas que contaba me resultaban la mar de interesantes, incluso cuando repetía un par de veces o más la misma historia siempre me parecía que añadía detalles nuevos (aunque no lo hiciera). La quise, de esa manera llegué a verla hermosa, alegre...
Yo sabía que eran las cosas del enamoramiento, que todo eso era fugaz, ilusorio. Pero me dejaba llevar, y me calentaba el alma en ese fuego fatuo como si fuera una hoguera en el salón encendida con encina y bendecida por Dios en el altar con su cuñada soltando una lagrimita en el tercer banco. Si me llaman a testificar, diré que esos fuegos artificiales fueron estrellas, y esa pompa de jabón era de cristal blindado. Sí, ella era hermosa, alegre... Si lo era para mí, lo era. Y punto.
Joder, ya lo sé, estuvo mal, pero un día -el cuarto- me cansé de quererla, me aburrí de ella y de sus cosas. Primero la rebajé de reina a presidenta del gobierno, y luego, en apenas unos días la hice ministra de cooperación internacional (sí, con minúscula). En dos semanas la tenía de directora gerente de una ONG tapadera (también con minúscula), sin presupuesto, ni oficina. Y cuando la llamaba cruzaba los dedos para que no me dijera: ¿nos vemos?
Ya no era hermosa, ni alegre... y creo que por dejar de serlo para mi, también dejó de serlo.
sábado, abril 04, 2009
Me quiso I
Me quiso unos cuantos días. 3 exactamente, un fin de semana. Fueron pocos. O quizá es que a uno siempre le parecen pocos.
Pero me quiso fenomenal. Eso lo tengo que reconocer. Me hizo un carnet de súper-héroe. A las 9 de la mañana del viernes lo tenía listo. Me llamaba 30 veces. Y cuando colgaba me llamaba otra vez para decirme que me echaba de menos. Me preguntaba cosas y me miraba con tal arrobo que parecía que mis respuestas eran la mar de ingeniosas. Llegó incluso a verme guapo, listo, y muy buena persona.
Siempre pensé que exageraba, nunca me lo crei. Pero, qué narices, lo disfruté a manos llenas. Sabía que me veía así porque me estaba queriendo. Durante unos cuantos días, 3 exactamente. Así que muy probablemente, en ese tiempo escaso yo en verdad fui guapo, listo e incluso muy buena persona. Si lo era para ella lo era, y punto.
Y luego sin avisar dejó de quererme. Me retiró el carnet de súper-héroe. Y cuando yo le decía: tengo ganas de verte. En vez de contestar la respuesta correcta (a: yo más) o la segunda mejor calificada (b: yo también) soltaba con tibieza un "ya nos vamos a ver mañana". Y yo guardaba un silencio discreto mientras se me caían los palos del sombrajo. Chaplin alejándose por el camino con sus ropas grandes y raídas. Colgaba el teléfono con cara de ploff.
A medida que ella iba dejando de quererme yo ya no era guapo. ni listo. Lo perdí todo. Bueno, casi todo, me quedé con esa mierda de "muy buena persona".
Los hijos de Dios
Todos somos hijos de Dios. Incluso los que no creemos en él.
El fundador de los Legionarios de Cristo, una de las sectas más recalcitrantes dentro de esa gran secta recalcitrante que es el catolicismo, tenía una amante y una hija secreta. También tenía unos seminaristas que le acusaban de pederastía y abusos sexuales. Se ha sabido hace poco.
Los que creen en Dios le perdonarán porque lo manda Dios.
Los que no creemos en Dios le perdonaremos porque nos da lo mismo.
Dios le perdonará porque es Dios y lo perdona todo -aunque con su propio hijo se pasó bastante, la verdad.
Digo yo que el fundador de los Legionarios de Cristo -una vez perdonado- debió pensar que es una suerte este despilfarro de perdones y que si lo hubiera sabido se habría explayado un poco más. Se da la coincidencia de que quien lo perdonó (ya no vas a dar más misas, te retiras y estás calladito, ego te absolvo) es el azote del condón en persona el mismísimo Ratzinger (a mí me recuerda a Mazinger Z). Qué curiosa mirada la de este hombre que aremete contra los preservativos que previenen el SIDA en África pero exculpa a un pederasta y agresor sexual.
Se me ocurren dos razones:
1. que lleva sotana como él (complicidad estética)
2, que cuando abusaba de los niños lo hacía sin preservativo y entonces el pecado es venial.
El fundador de los Legionarios de Cristo, una de las sectas más recalcitrantes dentro de esa gran secta recalcitrante que es el catolicismo, tenía una amante y una hija secreta. También tenía unos seminaristas que le acusaban de pederastía y abusos sexuales. Se ha sabido hace poco.
Los que creen en Dios le perdonarán porque lo manda Dios.
Los que no creemos en Dios le perdonaremos porque nos da lo mismo.
Dios le perdonará porque es Dios y lo perdona todo -aunque con su propio hijo se pasó bastante, la verdad.
Digo yo que el fundador de los Legionarios de Cristo -una vez perdonado- debió pensar que es una suerte este despilfarro de perdones y que si lo hubiera sabido se habría explayado un poco más. Se da la coincidencia de que quien lo perdonó (ya no vas a dar más misas, te retiras y estás calladito, ego te absolvo) es el azote del condón en persona el mismísimo Ratzinger (a mí me recuerda a Mazinger Z). Qué curiosa mirada la de este hombre que aremete contra los preservativos que previenen el SIDA en África pero exculpa a un pederasta y agresor sexual.
Se me ocurren dos razones:
1. que lleva sotana como él (complicidad estética)
2, que cuando abusaba de los niños lo hacía sin preservativo y entonces el pecado es venial.
jueves, abril 02, 2009
Citas
Se las he escuchado a menudo. Aunque cada vez las dice de una manera distinta.
Hoy he parado el coche, he cogido un boli y: "no arranco hasta que no me des las versiones buenas".
La primera la dice cuando yo insisto en que todo lo que pone en este blog es pura "coincidencia", vamos, que no es verdad.
"Las canciones son pequeñas mentiras que cuentan grandes verdades" Ray Doriva.
-Eso es tu blog -me dice- pequeñas mentiras.
La segunda me la repite esos días en que me rebozo en el barro de la nostalgia y no consigo ver nada de lo hermoso a mi alrededor. Esos días en que me masturbo de tristeza circular, ella, que es casi siempre optimista y fuerte (¿acaso no es la misma cosa?) me dice:
"He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer... No he sido feliz" Borges dixit.
-Anda, no seas membrillo, no cometas el peor de los pecados, -y coqueteando una sonrisa pícara detrás de su melena añade- concéntrate en los otros.
Hoy he parado el coche, he cogido un boli y: "no arranco hasta que no me des las versiones buenas".
La primera la dice cuando yo insisto en que todo lo que pone en este blog es pura "coincidencia", vamos, que no es verdad.
"Las canciones son pequeñas mentiras que cuentan grandes verdades" Ray Doriva.
-Eso es tu blog -me dice- pequeñas mentiras.
La segunda me la repite esos días en que me rebozo en el barro de la nostalgia y no consigo ver nada de lo hermoso a mi alrededor. Esos días en que me masturbo de tristeza circular, ella, que es casi siempre optimista y fuerte (¿acaso no es la misma cosa?) me dice:
"He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer... No he sido feliz" Borges dixit.
-Anda, no seas membrillo, no cometas el peor de los pecados, -y coqueteando una sonrisa pícara detrás de su melena añade- concéntrate en los otros.
martes, marzo 31, 2009
Margaritas amarillas
Viene a cenar a mi casa. Trae unas margaritas amarillas. Son mis flores favoritas. Yo no sabía que ella lo sabía, pero su sonrisa al dármelas la delata.
Es de las que se fija en todos los detalles. Es de las que nunca falla una estocada, ni un beso. Mientras sube la escalera delante de mí le miro el culo. Sí, qué pasa.
Un hombre con un ramo de margaritas amarillas en la mano mirando el culo de una mujer que va delante de él puede resultar bastante ridículo. Menos mal que no me ve nadie.
He preparado una cena exquisita seleccionando lo más fresco del iPod. Y más o menos a los tres cuartos de la botella se le suelta la lengua, se le aflojan los párpados, y me dice: uf, a este paso... como que no estoy para conducir.
-No puedo escatimarle mi hospitalidad a una dama que me obsequia con flores tan hermosas.
Podría haber dicho algo así, porque lo he leído en sitios muy elegantes, y lo he apuntado luego en una libreta que llevo siempre encima a tal efecto, pero me sale sólo un "vale".
Tengo una cama con unas vistas estupendas. Pero le preparo la habitación de invitados.
En el beso de buenas noches lleva una camiseta mía que le está bastante grande, y deja caer otra vez esa sonrisa, la sonrisa de mala. la sonrisa certera. En ella destila la esencia de todas las mujeres que he conocido en mi vida, la esencia de la mujer misma.
Quizá esa esencia habite en las margaritas amarillas.
Es de las que se fija en todos los detalles. Es de las que nunca falla una estocada, ni un beso. Mientras sube la escalera delante de mí le miro el culo. Sí, qué pasa.
Un hombre con un ramo de margaritas amarillas en la mano mirando el culo de una mujer que va delante de él puede resultar bastante ridículo. Menos mal que no me ve nadie.
He preparado una cena exquisita seleccionando lo más fresco del iPod. Y más o menos a los tres cuartos de la botella se le suelta la lengua, se le aflojan los párpados, y me dice: uf, a este paso... como que no estoy para conducir.
-No puedo escatimarle mi hospitalidad a una dama que me obsequia con flores tan hermosas.
Podría haber dicho algo así, porque lo he leído en sitios muy elegantes, y lo he apuntado luego en una libreta que llevo siempre encima a tal efecto, pero me sale sólo un "vale".
Tengo una cama con unas vistas estupendas. Pero le preparo la habitación de invitados.
En el beso de buenas noches lleva una camiseta mía que le está bastante grande, y deja caer otra vez esa sonrisa, la sonrisa de mala. la sonrisa certera. En ella destila la esencia de todas las mujeres que he conocido en mi vida, la esencia de la mujer misma.
Quizá esa esencia habite en las margaritas amarillas.
lunes, marzo 30, 2009
Veneno
A lo largo de mi vida he querido.
Eso ha estado bien.
Otras veces me han querido a mí.
Eso ha estado bien.
Pero cuando por una semana, un mes o un año ha coincidido, eso ha sido magnífico.
Lo más.
¿Cómo no voy a buscarlo?
¿Cómo no voy a echarlo de menos?
Veneno.
Eso ha estado bien.
Otras veces me han querido a mí.
Eso ha estado bien.
Pero cuando por una semana, un mes o un año ha coincidido, eso ha sido magnífico.
Lo más.
¿Cómo no voy a buscarlo?
¿Cómo no voy a echarlo de menos?
Veneno.
sábado, marzo 28, 2009
Mi amiga
Me escribe una amiga un email contándome sus desavenencias con la vida en general y con un tipo llamado Dull en particular.
Como ella es nudista y pudores tiene los justos la contesto por aquí. He repasado y no encuentro nada que la identifique o la delate. Vamos, que lo mismo vale para ti, para ese o para mí.
"Qué cabal eres, y que buena persona.
Y no lo digo por decir.
Parafraseando a la cajera de Caprabo: La vida son fases (¡qué puntería, si Nietzsche levantara la cabeza!).
Yo añado: hay que pasarlas. Las fases.
Hay que dejar al tiempo hacer su trabajo sin agobiarlo, sin meterle prisa. Pero no hay que perder ni un minuto en historias que no van a ningún lado. ¿Cómo se sabe si una historia va a algún lado o no? Pues ni siquiera la cajera de Caprabo lo sabe. Me temo que no hay más remedio que jugársela.
(Me pide mi amiga algún contacto para sustituir al tal Dull)
No está el mercado para tirar cohetes, también te lo digo. La crisis está poniendo muy seta a la peña. Yo ando a estas horas escéptico -será por el cansancio del día o por la astenia primaveral- e incluso con la confianza en el género humano un poco baja. La pareja como institución cotiza peor que el IBEX35, Y después de un lunes gris en todos sus matices Rajoy en prime time no dice otra cosa que panconpan. Vaya, sólo se me viene a la garganta un carpe diem que suena casi a sálvese quien pueda.
Que te quiero."
Como ella es nudista y pudores tiene los justos la contesto por aquí. He repasado y no encuentro nada que la identifique o la delate. Vamos, que lo mismo vale para ti, para ese o para mí.
"Qué cabal eres, y que buena persona.
Y no lo digo por decir.
Parafraseando a la cajera de Caprabo: La vida son fases (¡qué puntería, si Nietzsche levantara la cabeza!).
Yo añado: hay que pasarlas. Las fases.
Hay que dejar al tiempo hacer su trabajo sin agobiarlo, sin meterle prisa. Pero no hay que perder ni un minuto en historias que no van a ningún lado. ¿Cómo se sabe si una historia va a algún lado o no? Pues ni siquiera la cajera de Caprabo lo sabe. Me temo que no hay más remedio que jugársela.
(Me pide mi amiga algún contacto para sustituir al tal Dull)
No está el mercado para tirar cohetes, también te lo digo. La crisis está poniendo muy seta a la peña. Yo ando a estas horas escéptico -será por el cansancio del día o por la astenia primaveral- e incluso con la confianza en el género humano un poco baja. La pareja como institución cotiza peor que el IBEX35, Y después de un lunes gris en todos sus matices Rajoy en prime time no dice otra cosa que panconpan. Vaya, sólo se me viene a la garganta un carpe diem que suena casi a sálvese quien pueda.
Que te quiero."
jueves, marzo 26, 2009
Carta de despedida
"Desde el primer momento supe que te largarías, que un día harías las maletas y mutis por el foro. Lo supe por cómo eras tú. lo supe por cómo era yo. Lo supe por el tipo de reacción química que desencadenaban nuestras pieles al contacto.
Era una certeza.
Una certeza como que ahora es de día. Te irías porque eres de huir, de caminar, de pasar, como los ríos, no porque algo fallara, no porque yo hubiera hecho algo mal, ni por mala leche, ni por desamor.
Lo malo es que no sabía la fecha. A tanto no llego.
He esperado un rato, incluso más de lo prudente. Ya. Me he puesto esta semana a encontrar un puñado de razones que me ayuden a dejarte yo. Me lo he propuesto y te he encontrado unos cuantos fallos. Leves, es verdad. Los he agrandado con la lupa y se han convertido en fallos graves. He empañado también las cosas que más me gustaban de ti, funcionan muy bien los vahos de la memoria. He llamado a Ariadna y he quedado para tomar café. Le he contado que no me convienes y me ha dado toda la razón. Sin fisuras. Lo ha hecho con la misma inmediatez que cuando te alabé se hizo fan tuya: eso sí es una amiga.
Quizá pienses que es demasiado pronto, que es tan hermoso lo que tenemos... pero si espero será demasiado tarde. No me lo puedo permitir. Lo aprendí en las mesas de póker: es mejor perder mucho que perderlo todo.
Te quiero tanto.
Adiós."
Era una certeza.
Una certeza como que ahora es de día. Te irías porque eres de huir, de caminar, de pasar, como los ríos, no porque algo fallara, no porque yo hubiera hecho algo mal, ni por mala leche, ni por desamor.
Lo malo es que no sabía la fecha. A tanto no llego.
He esperado un rato, incluso más de lo prudente. Ya. Me he puesto esta semana a encontrar un puñado de razones que me ayuden a dejarte yo. Me lo he propuesto y te he encontrado unos cuantos fallos. Leves, es verdad. Los he agrandado con la lupa y se han convertido en fallos graves. He empañado también las cosas que más me gustaban de ti, funcionan muy bien los vahos de la memoria. He llamado a Ariadna y he quedado para tomar café. Le he contado que no me convienes y me ha dado toda la razón. Sin fisuras. Lo ha hecho con la misma inmediatez que cuando te alabé se hizo fan tuya: eso sí es una amiga.
Quizá pienses que es demasiado pronto, que es tan hermoso lo que tenemos... pero si espero será demasiado tarde. No me lo puedo permitir. Lo aprendí en las mesas de póker: es mejor perder mucho que perderlo todo.
Te quiero tanto.
Adiós."
martes, marzo 24, 2009
viernes, marzo 20, 2009
Dentro

Me alegra el corazón acompañarte, ser algo tuyo. Aunque no sepa qué.
Aunque no consiga ponerle nombre.
Hago un esfuerzo.
A ver, a ver...
Ya.
Creo que ni amigos ni amantes.
Creo que podríamos ser cielo. Sí, cielo.
Eso es; cielo.
Dos láminas de cielo.
Contiguas a veces, a veces superpuestas.
O podríamos ser también...
barra de pan tierno. Sí, barra de pan tierno,
con algo sabroso dentro.
Es por ser cielo y estar cerca
que compartimos las nubes y los soles,
siempre con el permiso del viento,
por supuesto.
Es por lo nutritivo,
por lo gustoso, por lo mullido
y por lo entrañable
y por lo casero,
por lo que creo que somos barra de pan tierno,
Dos trozos
con algo sabroso dentro.
jueves, marzo 19, 2009
miércoles, marzo 18, 2009
Donde habitan las palabras
A veces las palabras no salen. Tienes cosas que decir. Y tienes ganas, muchas ganas. Pero no salen. No sé en que punto del recorrido se atascan. Y me gustaría saberlo.
Las palabras viven en un saco dentro del cuerpo. Lo que viene siendo un típico saco de palabras, quién no lo conoce. Ese saco está situado detrás del corazón. Equidista de las tripas y la cabeza. Justo ahí. Y de ahí tienen que llegar a la boca o llegar a las manos. El recorrido no es fácil. Pero no tienen otra manera de salir del cuerpo. No pueden salir por los pies, ni por las orejas. Ni por los ojos. Uf, los ojos. Los ojos, casi siempre entorpecen, porque los ojos son muy suyos y quieren organizarlo todo, son de natural marimandones, fisgones...
Otro problema es que hay palabras pequeñas y grandes. Las pequeñas (como "buenos días", "nice day, isn´t it?" o "Por favor, hazme unas fotocopias") salen sin problemas, pero las grandes (del tipo "tengo miedo", "estoy enamorada" o "Lo siento, de verdad") es muy difícil que salgan. Por el tamaño, no es por otra cosa, se enganchan con las venas, las arterias, los tendones y tal, y no hay manera.
Estaba el otro día J. desayunando con P. y le dijo: Me gustas. Y P. contestó: uy, uy, ¿me alcanzas la mantequilla"
Las palabras viven en un saco dentro del cuerpo. Lo que viene siendo un típico saco de palabras, quién no lo conoce. Ese saco está situado detrás del corazón. Equidista de las tripas y la cabeza. Justo ahí. Y de ahí tienen que llegar a la boca o llegar a las manos. El recorrido no es fácil. Pero no tienen otra manera de salir del cuerpo. No pueden salir por los pies, ni por las orejas. Ni por los ojos. Uf, los ojos. Los ojos, casi siempre entorpecen, porque los ojos son muy suyos y quieren organizarlo todo, son de natural marimandones, fisgones...
Otro problema es que hay palabras pequeñas y grandes. Las pequeñas (como "buenos días", "nice day, isn´t it?" o "Por favor, hazme unas fotocopias") salen sin problemas, pero las grandes (del tipo "tengo miedo", "estoy enamorada" o "Lo siento, de verdad") es muy difícil que salgan. Por el tamaño, no es por otra cosa, se enganchan con las venas, las arterias, los tendones y tal, y no hay manera.
Estaba el otro día J. desayunando con P. y le dijo: Me gustas. Y P. contestó: uy, uy, ¿me alcanzas la mantequilla"
sábado, marzo 14, 2009
Frase
"Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los dias."
H. de Balzac
H. de Balzac
viernes, marzo 13, 2009
Aquí
Se está bien aquí, dijo.
Y aquí era un viejo banco de madera, aquí era un atardecer de marzo, aquí era meter los brazos por las mangas de mi abrigo, aquí era una cocacola con los hielos derretidos, aquí eran los requiebros de unas ramas contra el cielo, aquí era un punto concreto de la conversación, aquí era el toctoc de un corazón grande, aquí era después de las lágrimas, aquí era antes del deseo, aquí era la brisa de un aliento, aquí era lo orondo de la luna, aquí era un manojito de besos, aquí era Madrid, aquí era una camisa blanca cubriendo una piel morena. Y un corte de pelo. Aquí era un estamos vivos.
Sí, se está bien aquí, pensé
Y aquí era un viejo banco de madera, aquí era un atardecer de marzo, aquí era meter los brazos por las mangas de mi abrigo, aquí era una cocacola con los hielos derretidos, aquí eran los requiebros de unas ramas contra el cielo, aquí era un punto concreto de la conversación, aquí era el toctoc de un corazón grande, aquí era después de las lágrimas, aquí era antes del deseo, aquí era la brisa de un aliento, aquí era lo orondo de la luna, aquí era un manojito de besos, aquí era Madrid, aquí era una camisa blanca cubriendo una piel morena. Y un corte de pelo. Aquí era un estamos vivos.
Sí, se está bien aquí, pensé
miércoles, marzo 11, 2009
El pastel
El pastel está ahí delante.
Y tú puedes coger la cuchara y entrarle, o pensar.
Porque quizá una parte esté más rica que otra, quizá no sea conveniente tomarlo a estas horas. El azúcar engorda, ya se sabe, puedo guardarlo para mañana, seguro que mañana también me apetece. Y si no me apetece mañana probablemente no me convenga, ni hoy ni mañana. Algo me hace sospechar de este pastel tan rico, tan apetecible, tan para mí sólo. ¿Y si tiene truco? Si, probablemente esconde alguna trampa, algún pero. No se encuentra uno un pastel así como así, tiene algún defecto, seguro. O lo han puesto para probarme. ¿Soy yo de esa clase de persona que cae a la tentación de un pastel? Bueno, creo que sí, pero puedo también resistirme. Pero ¿me gusta el pastel? En realidad no es mi pastel favorito, mi pastel favorito es la tarta selva negra. Ese sí que está bueno, mucho mejor que éste. Pero es más caro. ¿Y si alguien me está mirando? Bueno, cogere un trozo. No, no lo cojo. Sí, me lo como entero. No, mejor lo dejo.
(Dos días después)
En realidad tampoco me apetece tanto. O sí. No lo sé. De todas formas la nata se ha aplastado un poco, el bizcocho se ha quedado seco... ya no está tan apetecible.
Vaya, seguro que estaba más rico cuando lo encontré.
Y tú puedes coger la cuchara y entrarle, o pensar.
Porque quizá una parte esté más rica que otra, quizá no sea conveniente tomarlo a estas horas. El azúcar engorda, ya se sabe, puedo guardarlo para mañana, seguro que mañana también me apetece. Y si no me apetece mañana probablemente no me convenga, ni hoy ni mañana. Algo me hace sospechar de este pastel tan rico, tan apetecible, tan para mí sólo. ¿Y si tiene truco? Si, probablemente esconde alguna trampa, algún pero. No se encuentra uno un pastel así como así, tiene algún defecto, seguro. O lo han puesto para probarme. ¿Soy yo de esa clase de persona que cae a la tentación de un pastel? Bueno, creo que sí, pero puedo también resistirme. Pero ¿me gusta el pastel? En realidad no es mi pastel favorito, mi pastel favorito es la tarta selva negra. Ese sí que está bueno, mucho mejor que éste. Pero es más caro. ¿Y si alguien me está mirando? Bueno, cogere un trozo. No, no lo cojo. Sí, me lo como entero. No, mejor lo dejo.
(Dos días después)
En realidad tampoco me apetece tanto. O sí. No lo sé. De todas formas la nata se ha aplastado un poco, el bizcocho se ha quedado seco... ya no está tan apetecible.
Vaya, seguro que estaba más rico cuando lo encontré.
martes, marzo 10, 2009
A veces
Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.
A. González
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.
A. González
miércoles, marzo 04, 2009
Espejo
Sí, la tortilla de patata me sale bien. Me sé unas cuantas canciones al piano y a la guitarra. Escribo -con más tesón que talento- un blog desde hace años. Dirijo mi micropyme con el sudor de mi frente y con eso saco para pagar la casa, la gasolina y algunas cosas perfectamente prescindibles. Justo la mitad de los días del año intento cumplir la primera obligación de un padre: contagiar al retoño el menor número posible de traumas propios. Voy a la piscina y a la pista de tenis tanto como puedo para que mi corazón aguante muchos años (al fin y al cabo esto que llaman vida me resulta muy entretenido) y por la cosa de las endorfinas. Intento estar cuando mis amigos llaman, incluso acudir si lo solicitan. No me gusta mucho el queso. Por alguna razón transmito fortaleza y determinación. Pero no. Tú espejito lo sabes. La capa de supermán es postiza. El tirabuzón engominado de la frente también. No soy tan fuerte como parezco.
martes, marzo 03, 2009
domingo, marzo 01, 2009
Diálogo
-¿Tú me quieres o sólo te hago gracia? -dijo él.
-Me haces tanta gracia que llego a pensar que te quiero.
-Me haces tanta gracia que llego a pensar que te quiero.
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